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martes, 30 de julio de 2013

miércoles, 24 de julio de 2013


Cuando mueras serás obligada a perderlo todo y, sin embargo, algo permanecerá. Se trata del alma, que es real.  Por lo tanto, debes celebrar la pérdida. Los atavíos de la existencia pueden caer en cualquier momento, la esencia siempre permanece. Y esa esencia eres tú.
Jamas moriremos- Deepak Chopra

martes, 18 de junio de 2013


Sólo las personas que han estado al borde de la muerte, saben lo que significa esta vida, aun con todo su montón de sueños rotos.
Ellas admiran las estructuras de una gota de agua o la extraña forma de una  nube, ellas aprecian cada segundo en el que están aquí.
Hoy siento algo similar, siento admiración, alegría y gozo por compartir esta vida contigo.

viernes, 26 de abril de 2013


-La huida del alma fuera del cuerpo no es un castigo para el que la vive- me respondió . La hora de la muerte casi siempre ha sido fijada por el propio difunto, en otro tiempo, en otros mundos. Sus razones y su fecha no son más que la consecuencia de multitud de acciones pasadas, créeme  Llamar a un alma de nuevo a la vida terrestre, Nicodemo, es entrometerce en el destino de un ser, mucho más allá de lo que conocemos de su existencia. Cunado un alma levanta el vuelo hacia su reino, no hace más que seguir fielmente su camino para dar plena realización a su Designio. Tienes que comprender bien esto. No hay injusticia alguna; al contrario, es la aplicación de las leyes sutiles.
El otro rostro de Jesús- Daniel Meurois

sábado, 29 de septiembre de 2012

Cómo puedes ayudar




Si te preguntas cómo puedes ayudar al doliente para brindarle consuelo, para disminuir su dolor, para reforzar su esperanza, he aquí, algunas sugerencias:
Mantente en contacto con tus propios sentimientos.
No te separes emocionalmente de la familia afligida. Convertirte en una parte honesta del dolor establece una relación para poder compartir. Mostrar sentimientos y emociones no significa perder objetividad.
Sé una presencia de apoyo. No hay respuestas que puedan darse en el momento de la muerte. Es difícil consolar al enlutado cuando su herida está frente a él o ella. “Estar ahí” es la forma de expresar tu apoyo. Acepta el sufrimiento y lo doloroso, asume que la pena está ahí y va a estar bastante tiempo.
La pérdida causa un enorme dolor  y destroza emocionalmente. No creas que si una persona es “fuerte” o “tiene fe” no va a permitirse expresar sentimientos y emociones profundas. Es sano lamentarse. Evita frases trilladas como: “bueno, pueden tener más hijos”, o “es la voluntad de Dios”, “está mucho mejor ahora”, “ahora está con Dios”. Estas ideas no necesariamente causan consuelo.
Deja lugar para el silencio. Algunos profesionales saben usar muy bien las palabras. Sin embargo, cuando tengas que tocar la vida de padres que hayan pasado por la muerte de un hijo u otras circunstancias trágicas, hace falta medir muy bien lo que se dice. El silencio siempre deja un espacio donde la familia puede llorar, gritar la ira, dudar, rogarle a Dios o mantenerse en un doloroso silencio. Un silencio de apoyo es a veces lo más valioso.
Mantente disponible cuando todos se van.
Las familias de luto reciben atención durante la primera semana, pero después de eso, la gente desaparece y las personas o familias se sienten solas y aisladas. Ese es el momento más importante. ¡Realiza visitas personales! Llama por teléfono para que sepan que los recuerdas.
Intenta ser sensible especialmente cerca de las fiestas o el aniversario de la muerte de su ser querido.
Menciona el nombre del fallecido y ayuda a recordar tanto los momentos de dicha como los  de tristeza.
Abrázalos.
Da consuelo.
Debes estar presente y escuchar, realmente escuchar. Eso ayuda a los dolientes a descubrir que incluso en los momentos de mayor pena en la vida hay un destello que muestra que la bondad  sigue presente y trabaja en la vida de la gente. Comparte su fe y creencias religiosas (o su ausencia) de una manera delicada.

viernes, 14 de septiembre de 2012

lunes, 3 de septiembre de 2012

Las cinco cosas que lamentamos en nuestro lecho de muerte
Al final de nuestra vida lamentamos no haber hecho muchas cosas que habíamos planeado (Corbis)

Bronnie Ware trabajaba como enfermera en cuidados paliativos. Tal como explica en su blog, Inspiration and Chai, compartió con sus pacientes las últimas semanas de sus vidas. Su experiencia la ha trasladado a un libro, Los cinco lamentos del moribundo, dónde recopila varias historias vitales y llega a la conclusión de que las cosas de las que nos lamentamos en el lecho de muerte se repiten en casi todos nosotros.
1. “Me habría gustado tener la valentía para vivir la vida que realmente quería, no la que esperaban otros de mÍ”
Las cosas de las que nos lamentamos en el lecho de muerte se repiten en casi todos nosotrosSegún Ware esta es la lamentación más común de todas. Cuando echamos la vista atrás y vemos lo que hemos hecho en la vida es muy fácil ver la cantidad de sueños que no hemos cumplido. Mucha gente no llega a hacer ni la mitad de las cosas que se había propuesto y, además, se muere sabiendo que se debe a las decisiones que han tomado, no a factores externos. Es por esto que la enfermera recomienda “hacer realidad la mayor parte de sueños que podamos mientras tengamos fuerzas, pues en el momento que perdemos la salud es demasiado tarde”. 
2. “Me gustaría haber trabajado menos”
La enfermera explica cómo este lamento aparecía en todos los hombres a los que había atendido. “Se habían perdido la infancia de sus hijos y la compañía de sus parejas”, afirma Ware. Las mujeres también lamentaban haber perdido mucho tiempo en el trabajo, pero eran muchas las pacientes mayores que no habían trabajado fuera de casa.
La escritora anima a recapacitar sobre la cantidad de ingresos que realmente son necesarios e invita a simplificar nuestras vidas, concediéndonos más tiempo libre. 
3. “Desearía haber tenido el coraje suficiente para expresar mis sentimientos”
Mucha gente reprime sus sentimientos para no entrar en conflicto con su entorno cercano. Esto hace que se acomoden en su mediocre existencia y nunca sean lo que realmente son capaces de ser. Esta frustración y resentimiento, según Ware, puede incluso ser un factor que provoca enfermedades.
La enfermera reconoce que “no podemos controlar las reacciones de otros”, pero cree que es aconsejable ser honestos y sinceros con aquellas personas con las que tenemos problemas, pues finalmente lograremos tener relaciones “más sanas”.  
4. “Me gustaría no haber perdido el contacto con mis amigos”
Cuando la muerte llama a nuestra puerta nos damos cuenta de que hemos perdido el contacto con muchos buenos amigos. Ware vio como algunos pacientes suyos se morían sin poder despedirse de sus amistades, sólo porque eran incapaces de localizarlas. La gente se encierra tanto en su entorno cercano que se olvida de sus amigos durante largas temporadas. Al llegar al final de nuestras vidas nos lamentamos profundamente de no haber mantenido los lazos de amistad y no haber dedicado a nuestros seres queridos el tiempo que se merecían.  La enfermera es clara al respecto: “Todo el mundo echa de menos a sus amigos cuando se está muriendo”. 
Al final de nuestra vida lo único que nos importa es el amor y la amistadDado el actual ritmo de vida es muy común acabar perdiendo el contacto con nuestras amistades. “Cuando la muerte se acerca”, explica  Ware, “los detalles físicos desaparecen”. Según la enfermera, al final de nuestra vida lo único que nos importa es el amor y la amistad. Es cierto que la gente quiere dejar cerrados sus asuntos financieros en la medida de lo posible, pero no es el dinero lo que les importa, lo que quieren es dejar todo en orden para beneficiar lo máximo posible a sus seres queridos. 
5. “Tendría que haberme permitido ser más feliz”
Según Ware, es sorprendente la cantidad de gente que se lamenta por no haber trabajado su propia felicidad. “Muchas personas no se dna cuenta hasta el final de sus días de que la felicidad es una elección”, explica la enfermera. La gente se estanca en viejos patrones y hábitos, en un pretendido confort. “El miedo al cambio”, relata la enfermera acerca de sus pacientes, “les hacía fingir ante los demás, y ante ellos mismos, una felicidad impostada, cuando lo que realmente querían era reírse a carcajadas y hacer estupideces de nuevo”. 
“Cuando estás en tu lecho de muerte”, concluye Warren, “no te importa lo más mínimo lo que los demás piensen de ti”. Es entonces cuando te das cuenta de que tendrías que haber sonreído de nuevo, mucho antes de estar muriendo. 

viernes, 31 de agosto de 2012



Si alguien se va y yo lo vivo desde el Amor, desde el desapego,se que su conciencia esta conmigo,lo dejo partir,estoy ayudando a quien partió en el nuevo cambio de conciencia.
Pero en ocasiones,muchas veces vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, no comprende que se queda con su energía anclada en el plexo solar. Esta ancla energética puede crear en dicha persona crisis de pánico, de hipertensión, etc.

sábado, 25 de agosto de 2012


ME ESTOY MURIENDO (Anónimo)

PARA LOS VIVOS QUE NO RECUERDAN LA VIDA …

Sí, me estoy muriendo, pero todavía soy la misma persona de siempre. Mi nombre y dirección no han cambiado, y todavía tengo el mismo teléfono.
Sí, me estoy muriendo, pero todavía necesito que me necesiten. Ahora más que nunca. Necesito lugares que visitar, gente con quien estar y cosas que hacer. No estoy tratando de escapar a la realidad de mi situación, pero tampoco quiero quedarme en casa sin nada que hacer más que pensar en mi situación.


Sí, me estoy muriendo, pero todavía se me pueden acercar. Se pueden sentar junto a mí, darme la mano, abrazarme. Mi enfermedad no es contagiosa. No he sido aislado por mis doctores.


Sí, me estoy muriendo, pero todavía me pueden mandar tarjetas y flores. Después de mi operación, el cartero habrá pensado que soy una celebridad. Hoy me encontré con el buzón vacío. Incluso una cuenta o un anuncio sería algo interesante.


Sí, me estoy muriendo, pero todavía pueden rezar por mí. No tengo tiempo de morir, pero estoy preocupado por lo que puedo hacer en los días que me quedan. Y a veces pienso qué harán ellos, los que amo, sin mí. No quiero que me hagan saber sus condolencias públicamente, pero me gustaría que me recordaran en sus plegarias.


Sí, me estoy muriendo, pero, todavía puedo salir y pasar un buen rato. No quiero hacerlos sentir incómodos cuando estén conmigo, pero permítanme ponerme sentimental en ocasiones. A veces son las pequeñas cosas las que evocan recuerdos preciados o me hacen dudar si estaré presente en la próxima celebración.


Sí, me estoy muriendo, pero creo que estoy listo para enfrentar el futuro por la esperanza eterna que me da mi fe. No quiero que lloren por mí como alguien que no tiene esperanzas. Mejor, aprovechemos al máximo cada día en esta tierra.

jueves, 16 de agosto de 2012

La ruptura de Contrato


“(…) contrariamente a muchas ideas que circulan en vuestro planeta, la persona que se suicida no va al infierno, pero preguntaos: ¿qué es el infierno, sino los sufrimientos que se inflige el que se siente culpable?(…)
Aquel que sufre en su cuerpo o en su alma, ya sea durante su vida terrestre o después de la muerte del cuerpo, siempre es el creador de sus sufrimientos.
Estas palabras pueden parecer duras y totalmente injustas a los ojos de aquellos que han tomado el rol de víctimas, sin embargo, existen grandes leyes cósmicas y a ellas hago alusión ahora.
Una de ellas reside en el hecho de que somos responsables de aquello a lo que damos existencia, en esta vida o en otra.
Somos los creadores, los padres de nuestros actos, de nuestros pensamientos y de nuestras palabras y asumimos su entera responsabilidad así como las consecuencias que los acompañan.
Esta ley no es solamente válida para el planeta Tierra… rige al cosmos entero y a sus habitantes. No es ni una recompensa ni un castigo por algo, “Es”, sin noción de justicia o de injusticia, sin juicio de bien o de mal.”
La ruptura de Contrato, de Anne Givaudan

domingo, 12 de agosto de 2012



“Con el transcurso de los años 
he adquirido una mayor capacidad 
de autoobservación que me permite 
saber con más exactitud que antes 
lo que siento en cada momento. 
En otras palabras, 
creo que soy más capaz de permitirme 
ser quien soy. 
Me resulta más fácil aceptarme 
como un individuo imperfecto, 
que no siempre actúa como yo quisiera. 
Sólo cuando me relaciono
 así conmigo mismo 
las relaciones con los demás 
se tornan reales.” 

Carl Rogers

miércoles, 8 de agosto de 2012

La familia es el " Inconsciente"

 

La familia es el inconsciente, de ahí la importancia del árbol genealógico. Conocerlo es conocer el inconsciente, con sus problemas y bendiciones. Lo que está “escrito” en tu árbol, también lo está en el inconsciente, por tanto lo vas a repetir a menos que tomes conciencia de ello y lo trabajes.
Alejandro Jodorowsky

martes, 31 de julio de 2012

Lo que cuenta de verdad cuando nos vamos



¿Qué es lo que se aprende sobre la vida a partir de las relaciones cercanas que se tienen con la muerte?

Permítanme compartir con ustedes algo que he aprendido: Lo único que cuenta cuando la vida ha terminado, es la personalidad, nuestra filosofía profunda, nuestra esencia en función de nuestro grado de conciencia: la integridad, la compasión, las buenas obras que hemos hecho a lo largo de nuestra existencia.

Lo que un ser humano deja como herencia no se encuentra en su vivienda o en lo elegante de su casa o en lo exitoso de su negocio o cuántas veces apareció su nombre en el periódico, sino en su esencia como persona. Y esto es el fruto de un esfuerzo. No se hereda de los padres; no es un apéndice del nacimiento.

Recuerdo una bella historia. Un zorro hambriento contemplaba unos deliciosos frutos que se encontraban en un jardín, pero para su tristeza no podía encontrar ninguna forma de entrar. Por fin descubrió una apertura por la que pensaba que podría introducirse, pero pronto vio que el hueco era demasiado pequeño para que cupiera por él. “Bueno, pensó, si ayuno durante tres días, podré pasar por ahí”. Así lo hizo; pasó y disfrutó de un banquete con las uvas y todos los demás frutos que había en el jardín. Pero cuando quiso huir antes de que llegara el dueño del jardín, descubrió, para su enorme desgracia, que la apertura no había crecido en lo más mínimo, y nuevamente el hueco era demasiado pequeño para que pudiera salir.

¡Pobre zorro! Nuevamente tuvo que ayunar durante tres días, y cuando por fin escapó, dio un último vistazo de despedida al lugar en el que tanto había disfrutado: “¡Eres un hermoso jardín! ¡Tienes deliciosos frutos! ¡Pero mírame! ¿Qué es lo que me queda ahora que demostré mi astucia?”

Lo mismo sucede con el SER HUMANO.

Los sabios enseñaron: “Un ser humano llega al mundo con los puños cerrados como diciendo que todo le pertenece. Parte con sus manos abiertas como diciendo que no se lleva nada del mundo”.

¡Qué verdad! Nada deja, excepto la marca de su personalidad. Así, el momento de la muerte nos enseña una lección sobre la vida: que para compensar su brevedad debemos elevar su intensidad.

Vivimos para un propósito. Cumplimos con nuestra misión en la Tierra cuando hacemos algo por los demás. Servimos como esposos o esposas; como padres; como hermanos; como hijos; como miembros de una comunidad; como compañeros de trabajo; como amigos. Tenemos un papel que cumplir. Es de lo que se trata la vida.

La muerte enseña muchas lecciones sobre la vida: el poder del recuerdo, la unión familiar, la confusión entre la tristeza y la culpa, pero por encima de todo, nos enseña el valor de la personalidad, nuestras autentica esencia.

Lo único que cuenta cuando la vida ha terminado es la integridad, la compasión, el buen nombre y las buenas obras hechas, que el ser humano deja como su mayor herencia.
La melodía de la vida

La melodía que el ser amado tocó en el piano de nuestra vida
nunca será tocada otra vez de la misma manera,
pero no debemos cerrar el teclado y permitir que el instrumento se llene de polvo.
Tenemos que buscar otros artistas del espíritu,
nuevos amigos que nos ayuden a recorrer el camino.
Sólo así lograremos la conquista de
la aflicción y de la muerte

miércoles, 25 de julio de 2012

El regreso a casa


DEL LIBRO "VIDA ENTRE VIDAS de M. NEWTON 

Puesto que encontrar espíritus amigos que nos reciban después de la muerte es tan importante, ¿cómo reconocerlos? Hay un consenso general de opinión entre las personas en estado de hipnosis sobre cómo las almas se ven unas a otras en el mundo espiritual.
Un alma puede aparecer como una masa de energía pero aparentemente también es posible que la energía no-orgánica del alma presente características humanas. Las almas utilizan con frecuencia su capacidad para proyectar formas de vidas pasadas cuando se comunican unas con otras.

Proyectar una forma de vida humana es una de tantas innumerables apariencias que pueden asumir las almas a partir de su sustancia energética básica. Más adelante, discutiremos otra de las características de la identidad del alma: la posesión de un aura de un color particular.

La mayoría de mis pacientes dicen que la primera persona que ven en el mundo espiritual es su guía. No obstante, después de cada vida podemos ser recibidos por un alma compañera. Los guías no son lo mismo que las almas compañeras. Si un antiguo pariente o un amigo íntimo recibe al alma que acaba de llegar, su guía puede no estar presente.

He descubierto que normalmente los guías están próximos, vigilando la llegada del alma a su manera. El alma del sujeto en el caso siguiente acaba de atravesar la entrada del mundo espiritual y es recibida por una entidad evolucionada, con quien ha tenido una relación muy cercana durante una serie de vidas pasadas. Aunque esta alma compañera no es el guía primario de mi cliente, está allí para recibirla y para transmitirle amor y estímulo.

Un curioso fenómeno que aparece en el mundo espiritual es que las personas importantes en nuestras vidas siempre están allí para recibimos a la entrada, incluso cuando ya están viviendo en otro cuerpo. Veremos también la capacidad de las almas para dividir su esencia y poder estar en más de un lugar a la vez.
Normalmente en esta encrucijada de su camino, el alma se libera de gran parte de la carga física y mental terrenal que todavía pueda conservar. Esto ocurre por dos razones.

En primer lugar existe en el mundo espiritual evidencia de una armonía y un orden cuidadosamente dirigidos que permiten el recuerdo de lo que hemos dejado atrás cuando escogemos una vida física.
En segundo lugar, el desbordante impacto que supone ver a personas que pensamos que nunca volveríamos a ver después de su muerte en la Tierra.

Nuestro comité de recepción para el momento en que entramos en el mundo espiritual está planeado con antelación.

Este caso demuestra lo edificante que pueden resultar las caras familiares para un alma recién llegada. He descubierto que existen una serie de entidades que forman este grupo de recepción después de cada vida.

Aunque la forma de esta recepción varía dependiendo de las especiales necesidades de cada alma he aprendido que no hay nada de fortuito en el hecho de que el resto de las almas sepan exactamente cuando llega nuestra hora y dónde deben recibimos cuando llegamos al mundo de los espíritus.
Con frecuencia, es una entidad que ha significado algo para nosotros la que nos espera delante de las demás que también quieren estar presentes cuando atravesemos el umbral de este mundo.
El número de este comité de recepción cambia mucho en cada vida y se ve drásticamente reducido hasta la nada para las almas más avanzadas que no necesitan ningún tipo de consuelo espiritual.

Los reencuentros que tienen lugar en esta etapa del camino al mundo espiritual son sólo el preludio de nuestra admisión en un grupo específico de entidades que se encuentran en nuestro mismo nivel de desarrollo.

Estas reuniones proporcionan un motivo más de excitación para aquellas personas que recuerdan su pasado en estado de superconsciencia.
En otro artículo trataremos la organización espiritual y la manera en la que se forman estos grupos y su relación con las demás entidades.
Por el momento es importante que comprendamos que las entidades que forman nuestro comité de recepción pueden no ser parte de nuestro grupo de aprendizaje en el mundo espiritual.
Esto se debe a que las personas que están cerca de nosotros en cada una de nuestras vidas no están en un mismo nivel de desarrollo.

Es por amor y amabilidad por lo que nos reciben a nuestra muerte pero esto no quiere decir que todos ellos sean parte de nuestro grupo de aprendizaje cuando lleguemos al final de nuestro camino en el mundo espiritual

La segunda forma en la cual pueden recibirnos después de nuestra muerte es por medio de un encuentro tranquilo y significativo con nuestro guía, en que nadie se revela a nuestro alrededor.

Lo que decide el tipo de recepción que recibimos después de nuestra muerte parece relacionarse con el estilo particular de nuestro guía espiritual junto con los requisitos de nuestro carácter individual. La duración de este primer encuentro con nuestros guías no es siempre la misma y depende de las circunstancias de cada una de nuestras vidas.
Muchos guías tienen nombres extraños y sonoros mientras que otros son muy convencionales.

Es muy interesante comprobar que se usan ahora anticuados nombres religiosos como «ángel de la guarda» para referirse a un espíritu epático.
He de confesar con sinceridad que yo rechacé este término porque me parecía que estaba lleno de un absurdo sentimiento de esperanza y representaba una anticuada mitología que no concordaba con los tiempos modernos. Ahora ya no comparto esa opinión sobre los ángeles de la guarda.

Una tercera vía de entrada al mundo espiritual, es aquella en la que el alma no es recibida por nadie.

Aunque ocurre raras veces, todavía me dan pena aquellos individuos que describen la manera en la que sienten que fuerzas ocultas les empujan solos hasta su destino final donde por fin se encuentran con los demás. Esta experiencia sería como aterrizar en un país extranjero sin maleteros o mostradores de información turística que te ayuden.

Supongo, como terapeuta, que lo que más me preocupa de este tipo de entrada en el mundo espiritual es la aparente falta de adaptación de las almas.

Veamos como lo describe una paciente en una sesión de trabajo.P: Acabas de empezar a abandonar el plano astral de la Tierra y te internas más y más en el mundo espiritual. Quiero que me digas qué sientes.
R: Silencio... ¡Hay tanta paz!
P: ¿Viene alguien a recibirte?
R: Sí, mi amiga Rachel. Ella siempre me ayuda cuando muero.
P: ¿Es Rachel un alma compañera que ha estado contigo en otras vidas o siempre está aquí?
R: (Con indignación) No está aquí siempre. No. Ella está mucho conmigo, en mi mente, cuando la necesito. Es mi guardián particular. (Lo dice con posesión y orgullo)
P: ¿Por qué llamas «ella» a esta entidad? ¿No se supone que los espíritus son asexuados?
R: Literalmente sí, porque son capaces de presentarse con ambos atributos. Rachel quiere presentarse a mí como mujer tanto en el aspecto visual como mental.
P: ¿Estás encerrado en atributos femeninos o masculinos durante tu experiencia espiritual?
R: No. Hay períodos en la existencia de tu alma que tienes más inclinación a un sexo que a otro. Al final esta preferencia natural se equilibra.
P: ¿Podrías describir cómo es el alma de Rachel en este momento?
R: (Con voz queda) Una mujer relativamente joven... Como yo la recuerdo mejor... pequeña.... de rasgos delicados... una expresión de determinación... y mucho amor y sabiduría.
P: ¿Entonces has conocido a Rachel en la Tierra?
R: (Respondiendo con nostalgia) Una vez, hace mucho tiempo, estuvo muy cerca de mí... Ahora es mi guardián.
P: ¿Y qué sientes cuando la ves?
R: Calma... tranquilidad… amor...
P: ¿Os miráis Rachel y tú con ojos como los de los humanos?
R: (Duda) Parecido pero... diferente. Ves la mente detrás de lo que para nosotros parecen los ojos porque lo relacionamos con la vida en la Tierra. Por supuesto también podemos hacer lo mismo que los humanos en la Tierra...
P: ¿Qué es lo que puedes hacer con los ojos en la Tierra que también puedes hacer en el mundo espiritual?
R: Cuando miras a una persona determinada a los ojos, incluso a alguien que acabas de conocer, y ves una luz que te es conocida... Bueno, eso te dice que algo sobre ellos. Como humano no sabes porqué pero tu alma recuerda algo en ese momento.
He oído hablar a mis pacientes de la luz de las entidades espirituales reflejada en los ojos de los humanos en formas muy variadas. En lo que a mí respecta, he experimentado esa sensación de reconocimiento instantáneo sólo una vez en mi vida: el momento en que vi a mi mujer. La sensación es sorprendente y un poco misteriosa.
P: ¿Quieres decir que a veces en la Tierra cuando dos personas se miran pueden tener la sensación de que se han conocido antes?
R: Sí, es un «déjà vu», la ilusión de haber vivido la realidad con anterioridad.
P: Regresemos con Rachel al mundo de los espíritus. Si tu guardián no proyectara su imagen de forma humana ¿la habrías conocido?
R: Sí, naturalmente. Siempre podemos identificamos a través de la mente. Pero así es más agradable. Parece una locura pero... es algo social... ver una cara familiar te tranquiliza.
P: ¿Entonces, ver características humanas de personas que has conocido en vidas pasadas es algo bueno para el alma sobre todo en el período de adaptación de las almas justo después de dejar la Tierra?
R: Sí. Si no te sientes un poco perdido al principio... solo... y confuso también... Ver a las personas tal como eran me ayuda a acostumbrarme a este mundo con más rapidez cuando regreso. Ver a Rachel es siempre una gran ayuda.
P: ¿Se presenta siempre Rachel en forma humana después de cada una de tus muertes en la Tierra para ayudarte a adaptarte al mundo espiritual?
R: (Ansioso) ¡Sí, claro! Y me da seguridad. Me siento mejor cuando veo a otras personas que he conocido antes...
P: ¿Y cómo hablas con ellas?
R: Nadie habla; nos comunicarnos a través de la mente.
P: ¿Telepáticamente?
R: Sí.
P: ¿Les es posible a las almas tener conversaciones privadas que no puedan escuchar telepáticamente otros?
R: (Pausa)... Para tener intimidad, sí.
P: ¿Cómo se hace esto?
R: Por medio del tacto. Se llama comunicación por el tacto.
Nota: Cuando dos espíritus se acercan tanto el uno al otro que se unen, mis pacientes dicen que pueden enviarse pensamientos privados a través del tacto que reciben como impulsos eléctricos de sonido». En la mayoría de los casos los sujetos en estado de hipnosis no quieren contarme estas confidencias.
P: ¿Puedes aclararme cómo puede un alma proyectar características humanas?
R: A través de... la masa de energía... Sólo pienso en las características que quiero... pero no puedo decirte qué me da la capacidad de hacerlo.
P: Bien: ¿puedes decirme porqué tú y el resto de las almas proyectáis distintas características en momentos diferentes?
R: (Larga pausa) Depende de dónde estés en este mundo... cuando veas a otro... y cómo te sientas en ese momento.
P: Ahí es donde quiero llegar. Dime más sobre el reconocimiento.
R: Mira, el reconocimiento depende de... los sentimientos de la persona-cuando nos-encontramos aquí. Ellos te mostrarán lo que quieran que tú veas de ellos y lo que crean que tú quieres ver. También depende de las circunstancias del encuentro.
P: ¿Puedes ser más específico? ¿Qué circunstancias pueden ser la razón de que las
P: ¿Puedes ser más específico? ¿Qué circunstancias pueden ser la razón de que las formas de energía se materialicen de una manera determinada frente a otros espíritus?
R: La diferencia está en si tú estás en su terreno o ellos en el tuyo. Pueden elegir mostrar unas características en un lugar determinado mientras que en otro pueden cambiar.
P: ¿.Me estás diciendo que un alma puede mostrarte una apariencia en la entrada del
Mundo espiritual y otra más adelante en una situación diferente?
R: Correcto.
P: ¿Por qué?
R: Como te decía antes, la manera en la que nos mostramos unos a otros depende mucho de lo que sintamos en ese momento... la relación que tenemos con esa persona y dónde estamos.
P: Por favor dime si lo entiendo correctamente. La identidad que las almas proyectan unas a otras depende del momento y del lugar en el mundo espiritual y también del humor y el estado psicológico en el que están cuando se encuentran.
R: Sí, y funciona en ambas direcciones... está interconectado.
P: Entonces ¿cómo podemos conocer la verdadera naturaleza de la conciencia del alma con todos estos cambios de imagen?

R: (Ríe) La imagen que proyectas nunca esconde tu identidad real. De todas formas no es el mismo tipo de sentimiento que en la Tierra. Aquí es más... abstracto. La razón por la que proyectamos unas características y unos pensamientos concretos... se basa en... una confirmación de ideas.
P: ¿De ideas? ¿Quieres decir de tus sentimientos en ese momento?
R: Sí... algo parecido... porque estas características humanas fueron parte de nuestras vidas en otros lugares cuando descubrimos ciertas cosas... y desarrollamos ciertas ideas... Es todo un... continuo aquí para nosotros.
P: Bien. Si en cada una de nuestras vidas tenemos una apariencia distinta, ¿cuál asumimos entre las vidas?
R: Las mezclamos. Asumes aquellas características que la persona que te vea relacionará más contigo, dependiendo de lo que quieras comunicar.
P: ¿Y la comunicación sin proyectar ninguna imagen?
R: Por supuesto también hacemos eso, es normal; pero yo asocio mentalmente más rápido a las personas que tienen rasgos.
P: ¿Tú tienes alguna preferencia sobre unos rasgos que sobre otros?
R: Mm... Me gusta la cara con el bigote... tener una mandíbula dura...
P: ¿Quieres decir cuando eras Jeff Tanner, el vaquero de Tejas de la vida de la que hablamos antes?
R: (Ríe) Eso es. Y también he tenido caras como la de Jeff en otras vidas.
P: Pero ¿por qué Jeff? ¿Es porque fue tu última vida?
R: No; me sentía bien siendo Jeff. Llevaba una vida feliz y sin complicaciones. ¡Tenía una pinta estupenda! Mi cara recordaba a esos anuncios de cigarrillos que había en las vallas de las autopistas. (Riéndose) Me gustaba presumir de bigotazo en la persona de Jeff.
P: Pero esa sólo fue una de tus vidas. La gente que no tuvo contacto contigo en esa vida no te reconocería aquí.
R: Sí; descubrirían rápido que soy yo. Podría cambiar de apariencia pero ahora mismo la que más me gusta es la de Jeff.
P: Entonces volvemos a lo que decías antes de que todos nosotros tenemos en realidad una sola identidad, sin importar el número de características faciales que podamos proyectar, ¿no?
R: Sí. Ves a todos cómo son en realidad. Algunos sólo quieren que veas su mejor cara por lo que puedas pensar de ellos: no se dan cuenta del todo que lo verdaderamente importante es tu esfuerzo y no tu imagen. Nos reímos mucho pensando qué imagen creen los espíritus que deben tener. Algunos incluso muestran caras que nunca han tenido en la Tierra, pero eso no importa.
P: ¿Son éstas las almas más inmaduras?
R: Sí, normalmente sí. Pueden tener dificultades en su desarrollo... nosotros no les juzgamos... al final saldrán adelante.
P: Yo creía que el mundo de los espíritus era un lugar de sabiduría suprema y tú describes las almas como si tuvieran distintos tipos de carácter y vanidad, igual que si estuvieran en la Tierra.
R: (Se echa a reír) La gente es como es, sin importar la imagen que tengan en sus respectivos mundos físicos.
P: ¡Ah! ¿Has visto almas que hayan estado en planetas diferentes de la Tierra?
R: (Pausa) Alguna vez...
P: ¿Qué características te muestran las almas de otros planetas?
R: (Con evasivas) Yo... me quedo con mi propia gente, pero podemos tomar la imagen que queramos para comunicamos.
P: ¿Es la capacidad de mostrar imágenes distintas a otras almas un don que nos dio el Creador basándose en nuestras necesidades espirituales?
R: ¿Cómo puedo saberlo? ¡No soy Dios!

sábado, 21 de julio de 2012

La escucha y el amor



¿Cuál es la finalidad de vuestra presencia en el acompañamiento de los moribundos?

La finalidad de vuestra presencia, es elevar si es posible el nivel vibratorio de los cuerpos sutiles, reducir el sufrimiento físico y psíquico del alma y de la personalidad. Guiar al alma en el reconocimiento de su propósito planetario, guiar al alma en agradecimiento de su cometido. Que el alma pueda dar las gracias a las almas que le han acompañado. Que el alma pueda agradecer TODO lo que ha vivido.
Vosotros gozáis de una doble condición humana y divina, pero sucede que a veces el alma olvida su divinidad. Por eso, como acompañante, tenéis que estar impregnados de vuestra condición humana y de vuestra condición divina.
Todo nacimiento es un tránsito. A lo largo de la vida experimentáis muchos nacimientos, muchos tránsitos,seguid los signos, no os resistáis a los cambios de vuestra vida.
Hay múltiples signos a vuestro alrededor, guías que os orientan profundamente en vuestro camino, y cuando acompañáis a un alma en su regreso a la Fuente, también os guiarán. Quizás habéis aprendido ya algunos gestos, algunas palabras o actitudes, sin embargo <lo más importante es el amor,compartir la propia sustancia, la propia esencia y la comprensión de lo que vive el alma>.
Cuanto más comprendáis a los demás, más podréis oír y escuchar, más os prestaréis a hacer de guía. Poco importan las condiciones que se manifiesten durante el tránsito. Como acompañante, es muy importante conocer la vida del ser al que se acompaña, su historia, lo que le ha alimentado hasta el momento.
Vosotros no estáis en cálida de juez, estáis ahí para aliviar, ayudar.
Cuanto más conocéis a un alma, su historia y, lo que parece repetirse a lo largo de su vida, más la podéis ayudar.
Las historias quer se repiten en la vida de un alma encarnada yd e su personalidad suelen ser apegos a experiencias dolorosas que no han sido transmutadas, que no se han podido sanar.
Como acompañante, no tenéis la obligación de creer en las llamadas vidas pasadas, no tenéis más que observar la vida presente, "leer"en ella los conflictos del alma. ¿Cuáles son las dualidades, las fuerzas opuestas que se dan en ella?.
Vosotros pertenecéis a tres mundos, "os relacionáis con al Tierra, os relacionáis con los demás y os relacionáis con el más allá". en esta encarnación habéis elegido una sociedad que mantiene una relación distante con el más allá. Como acompañante, es de suma importancia saber que cuando os acercáis al moribundo "os estáis acercando a los tres niveles de vuestro ser": vuestra relación con la supervivencia, vuestra relación con el afecto y vuestra relación con el mas allá.
El acompañamiento de almas  Marie Lise Labonté

martes, 17 de julio de 2012

Un hasta luego querida Marieta



Querida amiga, el domingo decidiste el retornar al hogar,llevabas meses de muchos sufrimiento y angustia pero aun así tu sonrisa y lucha contra la enfermedad no cesaron.
Imagino el alboroto que ha causado tu llegada ya que con tu forma de ser aun en momentos de pesar tu estabas allí con una sonrisa y una palabra de aliento a quien lo necesitaba.
Me he  permitido llorar por un momento y te pido disculpas por ello, se que tu no quieres eso, has pedido  que te recuerden con alegría y más aun : nada de llantos, pero no puedo evitarlo porque han comensado a aflorar en mi memoria los momentos que pasamos juntas antes de mi partida fuera del país.
Querida chispita de alegría, aun recuerdo que siempre que hablabamos por teléfono me decías: pequeña Yanett ya nos falta poco para llegar al 2012 y cuanta ilusión nos hacia conversar del tema porque sabíamos que era una fecha especial, gastabamos bromas al respecto y decíamos,! eh llegarán bellos pleyadianos como dicen ¡y nos reíamos, reíamos porque una conversación contigo era eso una terapia de risas que ayudaban en mi caso a pasar momentos dificiles a momentos de tranquilidad.
Siento que tu partida ha logrado que todo un grupo de personas se unan y te llenen de amor algo que te merecías  y me alegra mucho que todo fuera de  esa forma.
Querida Marieta, me siento privilegiada ya que tendré un ser que me guiara y sabra escuchar cuando lo necesite, aunque no te vea se que estarás a mi lado, eso no lo dudo.
Besos bella Marieta , Gracias , gracias por todo.

domingo, 15 de julio de 2012

Resurgir


No entendemos los que nos sucede. No queremos sufrir, estamos hartos, ya no podemos más. El dolor nos ahoga, el pecho nos duele, el corazón se despedaza; pero si uno puede vivirlo, si nos permitimos llorar, si somos capaces de sentir tanto dolor, si nos adentramos en él, si lo sentimos y no caemos en la depresión resurgiremos a una nueva etapa de nuestra vida. Una etapa de paz, sabiduría, iluminación y aceptación de todo acto de dejar partir, de desapego,nos lleva otra vez a este camino que hemos conocido en el dolor, pero que nos ha llevado a la esperanza y al amor hacia el que ha partido, hacía nosotros y, en consecuencia, hacia los demás.
Tras los pasos de Elisabeth Külber-Ross

sábado, 14 de julio de 2012

Se fue demasiado pronto

Es un pensamiento que cruza la mente de todos. No importa si estamos hablando acerca de la muerte de alguien de 20 ó 70 años, o de alguien de 5 ó 50 años. Para aquellos que aman siempre es demasiado pronto.
Demasiado pronto para dejar ir. Demasiado pronto para decir adiós. Demasiado pronto para decir “esta vida ha terminado, y no hay más”.
Tales sentimientos solamente señalan lo preciosa que es la vida y la necesidad del espíritu humano para amar y ser amado. Porque lo que se ama fuertemente, no se deja ir fácilmente.
Pero debemos soltarlo. Sin aceptación no podemos seguir adelante. Nos encontraremos siendo empujados por los dolorosos pensamientos de culpa y pesar, más que animados por pensamientos gentiles y recuerdos agradecidos de una vida bien vivida.
Sin embargo, con frecuencia me he encontrado con individuos -y no solamente individuos que han experimentado una “pérdida repentina”, sino con gente que, en teoría, ha tenido “tiempo para prepararse” -para quienes la muerte de sus seres queridos resulta tan abrumadora que es todo en lo que pueden pensar y todo lo que pueden sentir.
Es casi como si se permitieran a ellos mismos dejar de sentir, y solo así pudieran aceptar la muerte de su ser amado.
Y eso no deben hacerlo. Ante su dolor, podríamos preguntarles para estar seguros: “¿ha muerto tu padre?”. Su respuesta seria “sí”, en un tono silencioso y apagado. Pero sus corazones no los dejarán aceptar la muerte sin finalidad.
Habiéndose ido demasiado pronto como para aceptarlo, se encuentran a sí mismos negando la muerte de aquel a quien aman.
En la superficie podemos decir: “Está bien. Cada uno atraviesa el dolor a su propio modo. A algunos les toma una semana o unos cuantos meses. A mí tal vez me tome un par de años”. La Biblia enseña sabiamente que hay un tiempo para todo.
Hay un tiempo para sufrir y llorar, pero también hay un tiempo para levantarse nuevamente y vivir.
Todos necesitamos tiempo de duelo, aunque conocemos muy bien a individuos cuyos sentimientos de pesar les han obstaculizado vivir sus vidas. Si vemos mas allá del velo de las explicaciones a medias, encontraremos un grito pidiendo ayuda y entendimiento. “Quiero aceptar su muerte.
Realmente lo deseo. Pero no puedo. Es demasiado doloroso. Deseo tanto compartir una plática más, otra cena en un restaurante, otra risa, un llanto profundo… Hay tanto que quedó sin hacer y decir… “.
Con frecuencia la gente busca reconfortarnos con el cliché de que “el tiempo cura todas las heridas”.
La realidad es que el tiempo es neutral. No es el tiempo en si el que cura, sino lo que hacemos con nuestro tiempo.

miércoles, 11 de julio de 2012

Visiones en el lecho de muerte


 

El fenómeno de las Visiones en el lecho de muerte (Deathbed Phenomena –DBP) son el conjunto de experiencias, percepciones, eventos y otros fenómenos vivenciados por aquellos que se encuentran cerca de una persona moribunda (cerca tanto en términos de proximidad física como de intimidad emocional), que parecen ser de naturaleza paranormal.

Los fenómenos más comúnmente registrados son los que se les ha comenzado a llamar como visiones de “llevarse a alguien”, en la que la persona moribunda reporta ver familiares fallecidos, figuras religiosas u otros, que vienen a recogerlo o a acompañarlo durante el proceso de su muerte.
Estas experiencias pueden transformar positivamente a la persona y a su experiencia de muerte, y pueden resultar en un marcado cambio emocional, como de paz, calma, alegría y raramente, en miedo.
Ocasionalmente los que están cuidando al moribundo cuentan haber visto la misma visión que la que ve la persona que está muriendo.
Tanto las personas que lo cuidan, como el que está muriendo, ocasionalmente han comentado el haber experimentado percepciones de fenómenos tales como salirse fuera del cuerpo (OBE-Out of body experience), escuchar música, o describir una radiante luz blanca, que envuelve a la persona moribunda y puede expandirse a través de la habitación, involucrando a los que lo cuidan también.
También han comentado ver luces que emanan del cuerpo en el momento de la muerte.
Algunas personas que están muriendo relatan la sensación de transitar de ida y de vuelta entre la presente existencia y una nueva realidad.
Aún hay otro grupo de Visiones DBP que incluyen las coincidencias inusuales, dónde, por ejemplo, los familiares o allegados de la persona que está muriendo, a cierta distancia del lecho de muerte, cuentan que la persona fallecida los ha visitado a ellos en la hora de la muerte. En algunos casos, no se conocía siquiera que la persona se encontraba enferma.De acuerdo a recientes investigaciones realizadas, alrededor del 10 % de los enfermos terminales o de aquellos que se encargan de cuidarlos, han sentido algún tipo de evento inexplicable que abre una nueva ventana a la posibilidad de percibir que haya vida después de la muerte.
Una posible interpretación de estos eventos es que realmente haya vida después de la muerte, mientras que otra explicación sería que algún fenómeno paranormal, como (ESP Extra-sensory perception) está ocurriendo.
Es importante tener en cuenta para este tipo de estudios las posibilidades de explicación puramente físicas, tales como reacciones a medicamentos, alucinaciones, fiebre, y todo lo que se encuadre dentro de una coincidencia dentro de los parámetros de posibilidades normales.
Para poder identificar una Visión DBP en nuestro entorno, el siguiente es un listado de las experiencias más comúnmente relatadas:
* Visiones de parientes, conocidos o de figuras religiosas que aparentemente tienen el firme propósito de “llevarse” a la persona que está muriendo
* Coincidencias – usualmente relatadas por amigos o familiares de la persona que está muriendo, que dicen que la persona moribunda los ha visitado a ellos en el momento de la muerte
* Visiones de amigos o familiares fallecidos sentados en o que se hallan cerca de la cama del paciente, y que le confortan en forma emocional.
* Transición a nuevas realidades o dimensiones. El paciente relata una sensación de ir y volver de una realidad diferente, a causa del proceso de morir.
* Experimentar una luz radiante que envuelve a la persona que está muriendo, y puede extenderse por la habitación e involucrar al que lo está cuidando.
* Sueños de muerte, sueños, o visiones a través de los cuales el paciente se siente confortado y preparado para morir.
* Sueños vívidos, muy reales, o visiones, que tienen un significado importante para el paciente, y que lo ayudan al entendimiento de alguna faceta inconclusa o no resuelta de su vida.
* Una sensación de ser “llamado” o “absorbido” por algo o alguien.
* Ver gente, animales, pájaros, aún sin mirarlos en forma directa, como por el rabillo del ojo.
* Un súbito deseo de escribir poesía o prosa.
* Un súbito deseo de entonar cantos religiosos o espirituales
* Una simbólica aparición de un animal, pájaro o insecto, cerca del momento de la muerte o en el momento mismo.
* En el momento de la muerte, eventos sincrónicos suceden –como luces que se encienden o apagan o relojes que se detienen-.
* Un paciente que ha estado en un coma profundo, súbitamente recupera la conciencia lo suficiente como para decir adiós a los seres queridos que están alrededor suyo.
* Un fuerte y repentino deseo de enmendar problemas familiares.

Creo que es importante tener conocimiento de estas experiencias para poder acompañar y comprender mejor a los que les toca partir..
La muerte un renacer