Mostrando entradas con la etiqueta Reencarnación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reencarnación. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de junio de 2013


Sólo las personas que han estado al borde de la muerte, saben lo que significa esta vida, aun con todo su montón de sueños rotos.
Ellas admiran las estructuras de una gota de agua o la extraña forma de una  nube, ellas aprecian cada segundo en el que están aquí.
Hoy siento algo similar, siento admiración, alegría y gozo por compartir esta vida contigo.

viernes, 26 de abril de 2013


-La huida del alma fuera del cuerpo no es un castigo para el que la vive- me respondió . La hora de la muerte casi siempre ha sido fijada por el propio difunto, en otro tiempo, en otros mundos. Sus razones y su fecha no son más que la consecuencia de multitud de acciones pasadas, créeme  Llamar a un alma de nuevo a la vida terrestre, Nicodemo, es entrometerce en el destino de un ser, mucho más allá de lo que conocemos de su existencia. Cunado un alma levanta el vuelo hacia su reino, no hace más que seguir fielmente su camino para dar plena realización a su Designio. Tienes que comprender bien esto. No hay injusticia alguna; al contrario, es la aplicación de las leyes sutiles.
El otro rostro de Jesús- Daniel Meurois

martes, 23 de octubre de 2012

La mente en el momento de la muerte

El estado de la mente en el momento del último suspiro es crucial, ya que determinará la dirección que tomará tu fuerza vital, y con ello, tu futura encarnación. Soló a base de una mente preparada por medio de la disciplina y la espiritualidad tendrás la esperanza de poder resistir a la atracción que sobre ti ejercerán tus antiguos patrones del apego y de los deseos durante el momento en que tus energías abandonan su cuerpo. Los impulsos de los pensamientos  los sentimientos y la percepción se unen en esta última respiración con gran fuerza y pueden impedir que alcances un nivel de conciencia más elevado o inconcluso la propia iluminación.

sábado, 29 de septiembre de 2012



Todos tenemos a alguien en el mundo de los espíritus que nos observa y protege  Para la mayoría de la gente, este "guía" o "ángel de la guarda" es alguien relacionado con sus seres queridos, un familiar o un amigo íntimo. y en muchas ocasiones se trata de alguien con quien teníamos una afinidad especial antes de su desaparición.
El águila y la rosa - Rosemary Altea

domingo, 23 de septiembre de 2012

Estar en duelo y hacer el duelo




Conviene diferenciar entre estar en duelo y hacer el duelo. Estar en duelo es propiamente un estado sufriente pasivo, víctima del sufrimiento. Hacer el duelo es el proceso activo de recuperación integral de la persona en todas sus dimensiones, en una sana elaboración del sufrimiento, poniendo mucha voluntad.
Los espacios vitales. 
El duelo se hace en estos  “lugares” de la persona
  • En el hablar: rompiendo el aturdimiento inicial expresando el sufrimiento, comunicándose.
  • En el corazón: desahogando la pena y canalizando la energía afectiva con un sano amor, en verdad y libertad.
  • En la mente: esclareciendo y superando concepciones erróneas, ideas insanas.
  • En la fe: esperanza en las propias creencias.
  • En la acción: volver a reinsertarse en la vida con un proyecto significativo de vida, con futuro, siendo feliz.
La simple observación de una persona en duelo, así como la literatura de siglos y recientemente algunos estudios de especialistas, constata etapas por las que se suele pasar en el proceso de elaboración del sufrimiento.
  • Aturdimiento inicial: el sufrimiento puede dejar anestesiado, perturbado, mudo, incluso privado de autonomía de pensamiento, palabra y acción.
  • Lamentación: surgen las primeras expresiones inarticuladas, las exclamaciones, abundan los gestos, viene la queja: “¡No lo puedo creer!”
  • Negación: “¡No, no es cierto!”
  • Rechazo: ¡No, no lo acepto!
  • Miedo y ansiedad: “¡ Y si me sucediera…!”
  • Culpa: “¡Si yo no hubiese…!”
  • Enfado: “¿Por qué a mí?” “¿Por qué se lo hicieron, Dios?”
  • Tristeza profunda “¿Qué sentido tiene ya…?”
  • Resignación: “¡Me tocó a mi. Es la fatalidad!”
  • Recobrando serenidad interior: “¡Después de tanto sufrimiento, estoy recobrando la paz!”
  • Integración y resignificación: “¡Hay que volver a vivir. Mi ser querido me quiere feliz!” La sabia psicología humana necesita de estas fases para encajar un golpe tan fuerte. Lo preocupante es estancarse en una de ellas y no llegar a la aceptación y superación
Muchos creen que en el duelo hay que dejar pasar el tiempo que todo lo cura y considerar el sufrimiento como propio, exclusivo y no compartible; no hablar y sufrir en soledad y en silencio; procurar despejarse y evadir los recuerdos; vivir como si nada hubiera pasado, cayendo así en una especie de sumisión ante el fatalismo. 
Otros, por el contrario, creen que el duelo es un continuo lamento y desahogo exteriores, situándose en un estilo de vida eternamente infeliz; o recluyéndose en un mundo imaginario por sentirse agobiados por la realidad. 
No es tampoco el duelo para olvidar ni para dejar de amar al ser querido que se nos fue. 
La finalidad del duelo es dar expresión y cauce sano a los sentimientos, serenando el sufrimiento, dominado la pena de la separación, aceptando la realidad de la muerte, integrando la extrañeza física, reorientando positivamente la energía afectiva con un proyecto pleno de sentido, amando con un nuevo lenguaje de amor al fallecido, porque el amor nunca muere.

martes, 11 de septiembre de 2012

Entre mis recuerdos


La memoria es el perfume del alma
Georges Sand


Gratitud.. una varita magica



8721067
(Inspirado en la técnica Esenia de la Gratitud)
La Gratitud abre la puerta al conocimiento superior. Un acto emanado de la gratitud es siempre beneficioso y bello. Una persona prisionera de su descontento cae en estados mentales negativos que le roban su fuerza y su energía. 
La expresión “Gracias” no es una mera frase educada y convencional… Es una frase mágica, un encantamiento sagrado, un poderoso mantram transmitido a todas las personas por los grandes maestros espirituales y sus discípulos más iluminados. Sí, muchas costumbres de la vida que practicamos en forma inconsciente fueron originalmente instituidas por seres de luz que deseaban ayudar a la humanidad. 
La expresión “Gracias” tiene el poder de abrir la conciencia y despertar a la verdadera riqueza. Cuando se dice de la forma correcta el agradecimiento tiene la virtud de purificar el alma terrenal y las relaciones entre los seres. Dar las gracias a alguien es purificar la atmósfera entre tú y esa otra persona. Algunas veces incluso puede sanar relaciones karmáticas y situaciones difíciles. “Gracias” ejerce un poder liberador, permite el desapego, el abandono (o la aceptación de las cosas) y facilita el perdón. Puede convertirse en una verdadera bendición para uno mismo y para otros puede ser una muralla de defensa contra las fuerzas de la oscuridad que con frecuencia tratan de interferir en nuestras vidas para perturbar furtivamente complicarlo o destruirlo todo. Por medio de la gratitud también se puede crear una firme base –una sobre la cual se pueda construir una vida útil, armoniosa, rica y consciente– en todos los aspectos de la vida. 
Las virtudes de la gratitud son demasiado numerosas para describirlas lo más sencillo es conocerlas por experiencia propia poniendo en práctica la gratitud.Sin duda que necesitaremos una nueva percepción del mundo mucho más espiritual y sutil. Es en el mundo invisible donde el agradecimiento adquiere todas sus dimensiones. 
Para quienes están conscientes de su espiritualidad y por tanto de la parte más sutil de su ser y de la vida, agradecer es incrementar la intensidad de la vida. El descontento estrecha la vida mientras que la gratitud la expande,  la aumenta, incrementa la alegría y abre las puertas del infinito del amor. Aquellos que reciben amor con gratitud lo reciben doblemente mientras que quienes están descontentos lo pierden. La gratitud es el arte de saborear la vida con agrado es también una aceptación inteligente y trabajo sobre uno mismo. 
Estoy convencida de que la alegría depende de nuestra actitud en la vida. La Gratitud se convierte en una fabulosa oración.. “atractora” .. Dar las gracias por anticipado o adelantado respecto a lo que deseamos experimentar, ya sean cosas o sensaciones emocionales,.. crea un campo de magnetismo que atrae todo ello hacia nosotros. La Gratitud es una oración que disuelve los estados mentales negativos que envenenan la vida. 
La Gratitud es la oración más eficaz para sacar a los seres humanos del control de los estados mentales negativos. .. La GRATITUD TE LIBERA .. es un  renacer a uno mismo.  
Hemos permitido una forma de vida artificial (“la cosa” o cuerpo del dolor) que promueve el desarrollo de la negatividad. Debemos reinventar una nueva forma de vivir en la tierra para poder recobrar las fuerzas del alma que abren las puertas del cielo y de la iluminación. 
El descontento es una fuerza negativa. Claro que hay un tipo de descontento que es beneficioso porque permite ponernos a trabajar aún más para alcanzar la perfección, pero este descontento es mesurado y controlado es una herramienta de la creatividad. No estoy refiriéndome a éste sino al que invade el alma y lleva al servilismo cerrando las puertas a la inteligencia superior. 
GRACIAS.. es una palabra que une al cielo y la tierra. Cuando el agradecimiento es sincero y está lleno de fuerza vital, tiene el poder de tocar y despertar ese centro íntimo que radica abajo del ombligo, que los japoneses denominan el “hara” y los chinos “tandem”, o centro vital del hombre como ser humano. La verdadera fuerza proviene del profundo agradecimiento que toca el centro del ser uniendo cielo y tierra. 
Quien ha integrado la Gratitud como un habito,.. sana muchos problemas psicológicos e incluso enfermedades físicas porque ambos están estrechamente relacionados;  activa e incrementa la sincronía para la realización de sus metas, encontrando personas y situaciones que les son de gran utilidad en la vida. Muchas cosas (posiblemente todas) en nuestra vida dependen de la forma en que dirigimos nuestras energías, y la Gratitud es como una varita mágica que orienta la energía en el sentido positivo,.. elevando nuestras vibraciones y “conectándonos” con la frecuencia donde nuestros sueños se hacen realidad como experiencia de vida. 

Y cuando las personas piensan en la reencarnacion, siempre se enfrentan con una pregunta muy difícil: si en el comienzo existían tan pocos seres humanos sobre la faz de la tierran y hoy existen tantos, ¿de dónde vienen esas nuevas almas?. La respuesta es simple. En ciertas reencarnaciones, nos dividimos, asi como los cristales y las estrellas, asi como las células y las plantas también nuestras almas se dividen. Nuestra alma se transforma en dos, estas nuevas almas en otras dos, y asi en algunas generaciones, estamos esparcidos por buena parte de la tierra. En verdad, si el alma se limitara a dividirse, estaría creciendo pero tambien quedandose cada vez mas débil. Por eso, así como nos dividimos, tambien nos reencontramos, y ese reencuentro, se llama Amor. (Paulo Coelho) 

Las tres preguntas



    Descubro un extraño bultito en mi axila. Voy al médico y me dice que parece sospechoso y que es necesario hacer una biopsia. Después de esperar durante una semana los resultados, se descubre que el tumor es benigno. Pasaré uno de los días más maravillosos de mi vida y festejaré con mis seres queridos mi rebosante salud...
    Éste es el absurdo. Un día antes de descubrir el tumor, yo no estaba ni un poquito más sano que el día en que el médico me confirmó que el tumor era benigno. Nada ha cambiado en mí, y sin embargo.. Es evidente que el paisaje es el mismo... pero los ojos que miran el horizonte... Ellos si... han cambiado.(Jorge Bucay)


Cuando las personas se preocupan tanto “por el que dirán”, terminan descuidándose a ellos mismos. Porque harán las cosas de acuerdo al pensamiento de las personas y no del suyo propio. Deja que las personas vivan su propia vida, y vive tú la tuya. Porque de otra manera estarás viviendo la vida de ellos y no la tuya propia.

miércoles, 25 de julio de 2012

El regreso a casa


DEL LIBRO "VIDA ENTRE VIDAS de M. NEWTON 

Puesto que encontrar espíritus amigos que nos reciban después de la muerte es tan importante, ¿cómo reconocerlos? Hay un consenso general de opinión entre las personas en estado de hipnosis sobre cómo las almas se ven unas a otras en el mundo espiritual.
Un alma puede aparecer como una masa de energía pero aparentemente también es posible que la energía no-orgánica del alma presente características humanas. Las almas utilizan con frecuencia su capacidad para proyectar formas de vidas pasadas cuando se comunican unas con otras.

Proyectar una forma de vida humana es una de tantas innumerables apariencias que pueden asumir las almas a partir de su sustancia energética básica. Más adelante, discutiremos otra de las características de la identidad del alma: la posesión de un aura de un color particular.

La mayoría de mis pacientes dicen que la primera persona que ven en el mundo espiritual es su guía. No obstante, después de cada vida podemos ser recibidos por un alma compañera. Los guías no son lo mismo que las almas compañeras. Si un antiguo pariente o un amigo íntimo recibe al alma que acaba de llegar, su guía puede no estar presente.

He descubierto que normalmente los guías están próximos, vigilando la llegada del alma a su manera. El alma del sujeto en el caso siguiente acaba de atravesar la entrada del mundo espiritual y es recibida por una entidad evolucionada, con quien ha tenido una relación muy cercana durante una serie de vidas pasadas. Aunque esta alma compañera no es el guía primario de mi cliente, está allí para recibirla y para transmitirle amor y estímulo.

Un curioso fenómeno que aparece en el mundo espiritual es que las personas importantes en nuestras vidas siempre están allí para recibimos a la entrada, incluso cuando ya están viviendo en otro cuerpo. Veremos también la capacidad de las almas para dividir su esencia y poder estar en más de un lugar a la vez.
Normalmente en esta encrucijada de su camino, el alma se libera de gran parte de la carga física y mental terrenal que todavía pueda conservar. Esto ocurre por dos razones.

En primer lugar existe en el mundo espiritual evidencia de una armonía y un orden cuidadosamente dirigidos que permiten el recuerdo de lo que hemos dejado atrás cuando escogemos una vida física.
En segundo lugar, el desbordante impacto que supone ver a personas que pensamos que nunca volveríamos a ver después de su muerte en la Tierra.

Nuestro comité de recepción para el momento en que entramos en el mundo espiritual está planeado con antelación.

Este caso demuestra lo edificante que pueden resultar las caras familiares para un alma recién llegada. He descubierto que existen una serie de entidades que forman este grupo de recepción después de cada vida.

Aunque la forma de esta recepción varía dependiendo de las especiales necesidades de cada alma he aprendido que no hay nada de fortuito en el hecho de que el resto de las almas sepan exactamente cuando llega nuestra hora y dónde deben recibimos cuando llegamos al mundo de los espíritus.
Con frecuencia, es una entidad que ha significado algo para nosotros la que nos espera delante de las demás que también quieren estar presentes cuando atravesemos el umbral de este mundo.
El número de este comité de recepción cambia mucho en cada vida y se ve drásticamente reducido hasta la nada para las almas más avanzadas que no necesitan ningún tipo de consuelo espiritual.

Los reencuentros que tienen lugar en esta etapa del camino al mundo espiritual son sólo el preludio de nuestra admisión en un grupo específico de entidades que se encuentran en nuestro mismo nivel de desarrollo.

Estas reuniones proporcionan un motivo más de excitación para aquellas personas que recuerdan su pasado en estado de superconsciencia.
En otro artículo trataremos la organización espiritual y la manera en la que se forman estos grupos y su relación con las demás entidades.
Por el momento es importante que comprendamos que las entidades que forman nuestro comité de recepción pueden no ser parte de nuestro grupo de aprendizaje en el mundo espiritual.
Esto se debe a que las personas que están cerca de nosotros en cada una de nuestras vidas no están en un mismo nivel de desarrollo.

Es por amor y amabilidad por lo que nos reciben a nuestra muerte pero esto no quiere decir que todos ellos sean parte de nuestro grupo de aprendizaje cuando lleguemos al final de nuestro camino en el mundo espiritual

La segunda forma en la cual pueden recibirnos después de nuestra muerte es por medio de un encuentro tranquilo y significativo con nuestro guía, en que nadie se revela a nuestro alrededor.

Lo que decide el tipo de recepción que recibimos después de nuestra muerte parece relacionarse con el estilo particular de nuestro guía espiritual junto con los requisitos de nuestro carácter individual. La duración de este primer encuentro con nuestros guías no es siempre la misma y depende de las circunstancias de cada una de nuestras vidas.
Muchos guías tienen nombres extraños y sonoros mientras que otros son muy convencionales.

Es muy interesante comprobar que se usan ahora anticuados nombres religiosos como «ángel de la guarda» para referirse a un espíritu epático.
He de confesar con sinceridad que yo rechacé este término porque me parecía que estaba lleno de un absurdo sentimiento de esperanza y representaba una anticuada mitología que no concordaba con los tiempos modernos. Ahora ya no comparto esa opinión sobre los ángeles de la guarda.

Una tercera vía de entrada al mundo espiritual, es aquella en la que el alma no es recibida por nadie.

Aunque ocurre raras veces, todavía me dan pena aquellos individuos que describen la manera en la que sienten que fuerzas ocultas les empujan solos hasta su destino final donde por fin se encuentran con los demás. Esta experiencia sería como aterrizar en un país extranjero sin maleteros o mostradores de información turística que te ayuden.

Supongo, como terapeuta, que lo que más me preocupa de este tipo de entrada en el mundo espiritual es la aparente falta de adaptación de las almas.

Veamos como lo describe una paciente en una sesión de trabajo.P: Acabas de empezar a abandonar el plano astral de la Tierra y te internas más y más en el mundo espiritual. Quiero que me digas qué sientes.
R: Silencio... ¡Hay tanta paz!
P: ¿Viene alguien a recibirte?
R: Sí, mi amiga Rachel. Ella siempre me ayuda cuando muero.
P: ¿Es Rachel un alma compañera que ha estado contigo en otras vidas o siempre está aquí?
R: (Con indignación) No está aquí siempre. No. Ella está mucho conmigo, en mi mente, cuando la necesito. Es mi guardián particular. (Lo dice con posesión y orgullo)
P: ¿Por qué llamas «ella» a esta entidad? ¿No se supone que los espíritus son asexuados?
R: Literalmente sí, porque son capaces de presentarse con ambos atributos. Rachel quiere presentarse a mí como mujer tanto en el aspecto visual como mental.
P: ¿Estás encerrado en atributos femeninos o masculinos durante tu experiencia espiritual?
R: No. Hay períodos en la existencia de tu alma que tienes más inclinación a un sexo que a otro. Al final esta preferencia natural se equilibra.
P: ¿Podrías describir cómo es el alma de Rachel en este momento?
R: (Con voz queda) Una mujer relativamente joven... Como yo la recuerdo mejor... pequeña.... de rasgos delicados... una expresión de determinación... y mucho amor y sabiduría.
P: ¿Entonces has conocido a Rachel en la Tierra?
R: (Respondiendo con nostalgia) Una vez, hace mucho tiempo, estuvo muy cerca de mí... Ahora es mi guardián.
P: ¿Y qué sientes cuando la ves?
R: Calma... tranquilidad… amor...
P: ¿Os miráis Rachel y tú con ojos como los de los humanos?
R: (Duda) Parecido pero... diferente. Ves la mente detrás de lo que para nosotros parecen los ojos porque lo relacionamos con la vida en la Tierra. Por supuesto también podemos hacer lo mismo que los humanos en la Tierra...
P: ¿Qué es lo que puedes hacer con los ojos en la Tierra que también puedes hacer en el mundo espiritual?
R: Cuando miras a una persona determinada a los ojos, incluso a alguien que acabas de conocer, y ves una luz que te es conocida... Bueno, eso te dice que algo sobre ellos. Como humano no sabes porqué pero tu alma recuerda algo en ese momento.
He oído hablar a mis pacientes de la luz de las entidades espirituales reflejada en los ojos de los humanos en formas muy variadas. En lo que a mí respecta, he experimentado esa sensación de reconocimiento instantáneo sólo una vez en mi vida: el momento en que vi a mi mujer. La sensación es sorprendente y un poco misteriosa.
P: ¿Quieres decir que a veces en la Tierra cuando dos personas se miran pueden tener la sensación de que se han conocido antes?
R: Sí, es un «déjà vu», la ilusión de haber vivido la realidad con anterioridad.
P: Regresemos con Rachel al mundo de los espíritus. Si tu guardián no proyectara su imagen de forma humana ¿la habrías conocido?
R: Sí, naturalmente. Siempre podemos identificamos a través de la mente. Pero así es más agradable. Parece una locura pero... es algo social... ver una cara familiar te tranquiliza.
P: ¿Entonces, ver características humanas de personas que has conocido en vidas pasadas es algo bueno para el alma sobre todo en el período de adaptación de las almas justo después de dejar la Tierra?
R: Sí. Si no te sientes un poco perdido al principio... solo... y confuso también... Ver a las personas tal como eran me ayuda a acostumbrarme a este mundo con más rapidez cuando regreso. Ver a Rachel es siempre una gran ayuda.
P: ¿Se presenta siempre Rachel en forma humana después de cada una de tus muertes en la Tierra para ayudarte a adaptarte al mundo espiritual?
R: (Ansioso) ¡Sí, claro! Y me da seguridad. Me siento mejor cuando veo a otras personas que he conocido antes...
P: ¿Y cómo hablas con ellas?
R: Nadie habla; nos comunicarnos a través de la mente.
P: ¿Telepáticamente?
R: Sí.
P: ¿Les es posible a las almas tener conversaciones privadas que no puedan escuchar telepáticamente otros?
R: (Pausa)... Para tener intimidad, sí.
P: ¿Cómo se hace esto?
R: Por medio del tacto. Se llama comunicación por el tacto.
Nota: Cuando dos espíritus se acercan tanto el uno al otro que se unen, mis pacientes dicen que pueden enviarse pensamientos privados a través del tacto que reciben como impulsos eléctricos de sonido». En la mayoría de los casos los sujetos en estado de hipnosis no quieren contarme estas confidencias.
P: ¿Puedes aclararme cómo puede un alma proyectar características humanas?
R: A través de... la masa de energía... Sólo pienso en las características que quiero... pero no puedo decirte qué me da la capacidad de hacerlo.
P: Bien: ¿puedes decirme porqué tú y el resto de las almas proyectáis distintas características en momentos diferentes?
R: (Larga pausa) Depende de dónde estés en este mundo... cuando veas a otro... y cómo te sientas en ese momento.
P: Ahí es donde quiero llegar. Dime más sobre el reconocimiento.
R: Mira, el reconocimiento depende de... los sentimientos de la persona-cuando nos-encontramos aquí. Ellos te mostrarán lo que quieran que tú veas de ellos y lo que crean que tú quieres ver. También depende de las circunstancias del encuentro.
P: ¿Puedes ser más específico? ¿Qué circunstancias pueden ser la razón de que las
P: ¿Puedes ser más específico? ¿Qué circunstancias pueden ser la razón de que las formas de energía se materialicen de una manera determinada frente a otros espíritus?
R: La diferencia está en si tú estás en su terreno o ellos en el tuyo. Pueden elegir mostrar unas características en un lugar determinado mientras que en otro pueden cambiar.
P: ¿.Me estás diciendo que un alma puede mostrarte una apariencia en la entrada del
Mundo espiritual y otra más adelante en una situación diferente?
R: Correcto.
P: ¿Por qué?
R: Como te decía antes, la manera en la que nos mostramos unos a otros depende mucho de lo que sintamos en ese momento... la relación que tenemos con esa persona y dónde estamos.
P: Por favor dime si lo entiendo correctamente. La identidad que las almas proyectan unas a otras depende del momento y del lugar en el mundo espiritual y también del humor y el estado psicológico en el que están cuando se encuentran.
R: Sí, y funciona en ambas direcciones... está interconectado.
P: Entonces ¿cómo podemos conocer la verdadera naturaleza de la conciencia del alma con todos estos cambios de imagen?

R: (Ríe) La imagen que proyectas nunca esconde tu identidad real. De todas formas no es el mismo tipo de sentimiento que en la Tierra. Aquí es más... abstracto. La razón por la que proyectamos unas características y unos pensamientos concretos... se basa en... una confirmación de ideas.
P: ¿De ideas? ¿Quieres decir de tus sentimientos en ese momento?
R: Sí... algo parecido... porque estas características humanas fueron parte de nuestras vidas en otros lugares cuando descubrimos ciertas cosas... y desarrollamos ciertas ideas... Es todo un... continuo aquí para nosotros.
P: Bien. Si en cada una de nuestras vidas tenemos una apariencia distinta, ¿cuál asumimos entre las vidas?
R: Las mezclamos. Asumes aquellas características que la persona que te vea relacionará más contigo, dependiendo de lo que quieras comunicar.
P: ¿Y la comunicación sin proyectar ninguna imagen?
R: Por supuesto también hacemos eso, es normal; pero yo asocio mentalmente más rápido a las personas que tienen rasgos.
P: ¿Tú tienes alguna preferencia sobre unos rasgos que sobre otros?
R: Mm... Me gusta la cara con el bigote... tener una mandíbula dura...
P: ¿Quieres decir cuando eras Jeff Tanner, el vaquero de Tejas de la vida de la que hablamos antes?
R: (Ríe) Eso es. Y también he tenido caras como la de Jeff en otras vidas.
P: Pero ¿por qué Jeff? ¿Es porque fue tu última vida?
R: No; me sentía bien siendo Jeff. Llevaba una vida feliz y sin complicaciones. ¡Tenía una pinta estupenda! Mi cara recordaba a esos anuncios de cigarrillos que había en las vallas de las autopistas. (Riéndose) Me gustaba presumir de bigotazo en la persona de Jeff.
P: Pero esa sólo fue una de tus vidas. La gente que no tuvo contacto contigo en esa vida no te reconocería aquí.
R: Sí; descubrirían rápido que soy yo. Podría cambiar de apariencia pero ahora mismo la que más me gusta es la de Jeff.
P: Entonces volvemos a lo que decías antes de que todos nosotros tenemos en realidad una sola identidad, sin importar el número de características faciales que podamos proyectar, ¿no?
R: Sí. Ves a todos cómo son en realidad. Algunos sólo quieren que veas su mejor cara por lo que puedas pensar de ellos: no se dan cuenta del todo que lo verdaderamente importante es tu esfuerzo y no tu imagen. Nos reímos mucho pensando qué imagen creen los espíritus que deben tener. Algunos incluso muestran caras que nunca han tenido en la Tierra, pero eso no importa.
P: ¿Son éstas las almas más inmaduras?
R: Sí, normalmente sí. Pueden tener dificultades en su desarrollo... nosotros no les juzgamos... al final saldrán adelante.
P: Yo creía que el mundo de los espíritus era un lugar de sabiduría suprema y tú describes las almas como si tuvieran distintos tipos de carácter y vanidad, igual que si estuvieran en la Tierra.
R: (Se echa a reír) La gente es como es, sin importar la imagen que tengan en sus respectivos mundos físicos.
P: ¡Ah! ¿Has visto almas que hayan estado en planetas diferentes de la Tierra?
R: (Pausa) Alguna vez...
P: ¿Qué características te muestran las almas de otros planetas?
R: (Con evasivas) Yo... me quedo con mi propia gente, pero podemos tomar la imagen que queramos para comunicamos.
P: ¿Es la capacidad de mostrar imágenes distintas a otras almas un don que nos dio el Creador basándose en nuestras necesidades espirituales?
R: ¿Cómo puedo saberlo? ¡No soy Dios!

sábado, 14 de julio de 2012

Volver a nacer

DEL LIBRO "VIDA ENTRE VIDAS" de M. NEWTON

Ya hemos visto cómo el alma toma la decisión de reencarnarse en un momento y un lugar específicos en la Tierra siguiendo un plan espiritual que se desarrolla ordenadamente.
Cuando el alma de un paciente se acerca al momento de salir del mundo espiritual, la mayoría suele volverse introspectiva, mientras que algunas suelen hacer bromas sobre ello con sus amigos. La reacción ante lo que se les presenta varía según el individuo y el tiempo que ha transcurrido desde la última reencarnación. Volver a nacer es una experiencia muy intensa.

Las almas que se preparan para salir hacia la Tierra son como veteranos de guerra que se preparan para el combate. Ésta es la última oportunidad que tienen las almas de disfrutar de su propia identidad antes de que adopten un cuerpo nuevo.

En el último caso que expongo, una mujer nos ofrece una buena definición sobre su viaje a la Tierra más reciente.

P: ¿Ha llegado ya el momento en el que debes volver a nacer en tu próxima vida?
R: Sí, ha llegado.
P: ¿Qué es lo más importante para ti de volver a la Tierra?
R: La oportunidad de vivir en el siglo XX. Es un momento de cambios muy interesantes.
P: ¿Y has visto esta vida, o por lo menos partes de ella con antelación?
R: Sí... ya he pasado por eso... (Parece distraída)
P: ¿Hay algo que quieras decirme sobre tu próxima reencarnación?
R: Estoy hablando por última vez con Pomar (su guía) sobre las alternativas de este proyecto (vida).
P: ¿Puede considerarse ésta una entrevista final con Pomar?
R: Sí, supongo que sí.
P: ¿Te ayudaría si hablaras conmigo sobre los planes que tienes para esta vida?
R: (Con un hilo de voz corto y seco) Creo… que lo tengo claro...
P: ¿Cómo fue tu clase de reconocimiento? ¿Supongo que habrás completado esa fase de preparación?
R: (Todavía distraída) Sí... Ya me he reunido con el resto (de los participantes) para mi proyecto.
P: ¿Tienes claras en tu mente las señales de reconocimiento para encontrar al resto de las almas en el momento adecuado?
R: (Con una risa nerviosa) ¡Ah.... los signos!... Mis acuerdos con la gente...Sí, todo eso está hecho.
P: Dime lo que sientes en este momento sin analizar o censurar tus sensaciones de ningún modo.
R: Estoy... concentrándome... para el salto hacia la nueva vida… siento aprensión...pero a la vez estoy ilusionada...
P: ¿Estás quizás algo asustada o insegura sobre el hecho de volver a la Tierra?
R: (Pausa y después con más alegría) Estoy algo... preocupada... por lo que me espera... Dejar mi casa aquí... Pero estoy contenta por la oportunidad que supone...
P: ¿Entonces son sentimientos mezclados y opuestos?
R: La mayoría de nosotros los tenemos cuando se acerca la hora. Yo he tenido ganas de pensármelo mejor a veces, pero... Pomar sabe cuando estoy simplemente queriendo perder tiempo. Ya sabes que aquí no puedes esconder nada.
R: De acuerdo. Vamos a imaginarnos que ha llegado el momento. Cuando yo cuente tres, tu decisión de volver es firme y estás a punto de abandonar el mundo espiritual.
¡Uno, dos, tres! Describe lo que está ocurriendo.
R: Me despido de todos. Esto puede resultar… difícil. (Echa la cabeza hacia atrás con decisión) De todas formas todos me desean buena suerte y me alejo de ellos... Floto sola. No hay mucha prisa. Pomar me permite pensar un poco. Cuando esté preparada vendrá a acompañarme... a animarme... a ofrecerme seguridad... y él sabe cuando estoy preparada.
P: Veo que ahora estás más animada con la idea de la reencarnación.
R: Sí, es un momento de inspiración y esperanza... un cuerpo nuevo… la vida...
Comentario del guía espìritual del que va a encarnar:
Preparo a mi sujeto para abandonar el mundo espiritual por última vez antes de la vida actual. Tengo tanto cuidado en este momento como cuando les traigo aquí por primera vez en un proceso normal de regresión.
Empiezo reforzando el escudo protector de energía que tiene a su alrededor e intento mantener su alma en equilibrio con el cuerpo del niño que va a adquirir por medio de las técnicas de acondicionamiento adecuadas.
P: Muy bien. Pomar y tú estáis juntos esperando tu salida. Quiero que mires en el fondo de tu mente y me expliques qué haces como si estuviéramos en cámara lenta.
¡Empieza!
R: (Pausa) Empezamos... a movernos... a gran velocidad. Después yo... me doy cuenta de que Pomar... se separa... y me quedo sola.
P: Dime qué ves y qué sientes.
R: Yo...
P: ¡Céntrate en esto! Estás sola y te mueves muy rápido. ¿Y después qué ocurre?
R: (Con voz muy lejana) Atravieso... almohadas de blancura... Me alejo...
P: ¡Céntrate en mí! Sigue avanzando y describiéndome lo que ocurre.
R: Estoy... atravesando trozos de tela sedosa... suave... Voy en una banda… un camino… cada vez más deprisa...
P: ¡Continúa! ¡No dejes de hablarme!
R: Todo está borroso... Estoy resbalando hacia abajo... hacia un tubo largo y oscuro...
Es estrecho... oscuridad… y ahora... ¡calor!
P: ¿Dónde estás?
R: (Pausa) Estoy en el vientre de mi madre.
P: ¿Quién eres?
R: (Con una risita) ¡Soy un bebé!

La sensación de estrechez que describen mis pacientes no es la vagina de la madre. Es algo similar al túnel de salida que las almas atraviesan para regresar al mundo espiritual después de la muerte y puede que sea incluso la misma ruta. El lector se preguntará porqué tengo especial cuidado con el momento del nacimiento cuando mis pacientes entran y salen varias veces de sus vidas en cada sesión.

Existen dos razones:La primera porque revivir una vida pasada no tiene que incluir necesariamente el nacimiento. Yo les ayudo a mis pacientes a ir directamente desde el mundo espiritual hasta el momento en la vida que nos interesa, normalmente de adultos.

La segunda porque si decido llevarles a revivir su nacimiento, tengo que evitar la incomodidad que muchos sienten cuando se despiertan de esa experiencia.

lunes, 11 de junio de 2012

Intermediarios hacia el otro lado

ME HABÍAN PRESTADO COLABORACIÓN, PERO AHORA NECESITABA AYUDA. HABÍA ENCONTRADO UNA PRUEBA DE QUE LA VIDA CONTINÚA DESPUÉS DE LA MUERTE. TAMBIÉN TENÍA FOTOS DE HADAS Y GUÍAS. ME HABÍAN MOSTRADO TROZOS DE UN MUNDO NUEVO E INEXPLORADO. ME SENTÍA COMO EL EXPLORADOR QUE ESTÁ CERCA DEL FINAL DE SU VIAJE. HABÍA TIERRA A LA VISTA, PERO NO PODÍA LLEGAR ALLÍ SOLA. HABLÉ CON PERSONAS DE MI CÍRCULO DE CONOCIDOS, CADA VEZ MÁS AMPLIO, DICIÉNDOLES QUE NECESITABA ALGUIEN A QUIEN ACUDIR, ALGUIEN QUE SUPIERA MÁS.

En seguida se pusieron en contacto conmigo muchos "iluminados" que me propusieron todo tipo de medios para hablar con los muertos y viajar a planos superiores de conciencia. Pero yo no me entendía con ese tipo de personas. En 1976 me llamaron Jay y Martha B., una pareja de San Diego, y me prometieron presentarme a entidades espirituales. "Va a poder hablar con ellas. Se les puede hablar y ellas contestan", me dijeron.

Eso atrajo mi atención. Hablamos unas cuantas veces por teléfono y esa primavera concerté una conferencia en San Diego y fui a visitarlos. En el aeropuerto los tres nos abrazamos como viejos amigos. Jay B., ex operario de aviación, y su esposa Martha eran más o menos de mi edad y parecían una pareja corriente de clase media. Él tenía una calva incipiente, ella era regordeta. Me llevaron a su casa en Escondido, donde habían organizado unas sesiones interesantes. Desde que el año anterior fundaran la Iglesia de la Divinidad habían reunido un grupo de seguidores de unas cien personas. La gran atracción era la capacidad de B. para servir de intermediario (o médium) con los espíritus. Un intermediario entra en un estado mental profundo, o trance, para invocar a un espíritu superior o persona sabia difunta. Las sesiones se celebraban en una sala pequeña, o "sala oscura", situada detrás de la casa.

-Lo llamamos "fenómeno de materialización" —me explicó él entusiasmado—-. Sería largo y difícil contar todas las lecciones que hemos recibido hasta el momento.

¿Quién podría culparme por sentirme entusiasmada? Mi primer día allí me reuní con veinticinco personas de todas las edades y tipos en la sala oscura, un cuarto de techo muy bajo y sin ventanas. Todos nos sentamos en sillas plegables. B. me situó en la primera fila, en un puesto de honor. Después apagaron las luces y el grupo comenzó a entonar una melodía suave y rítmica que fue aumentando de volumen hasta convertirse en un sonoro cántico, que era lo que le daba a B. la energía necesaria para servir de intermediario a las entidades.

Pese a mi expectación, me mantuve escéptica, pero cuando el cántico subió de tono hasta hacerse casi eufórico, B. desapareció detrás de una pantalla. De pronto, por el lado derecho apareció una figura de una altura enorme; era como una especie de sombra aunque, comparada con la señora Schwartz, tenía más densidad y una presencia más imponente.
-Al final de la velada vais a estar asombrados, pero más confusos —dijo con voz profunda.

Yo ya lo estaba. Sentada en el borde de la silla, me sentía cautivada por su hechizo. Era increíble, pero me pregunté si no me hallaría ante el acontecimiento más importante de mi vida. Él cantó, saludó al grupo y después se dirigió hacia mí y se quedó muy cerca, erguido y gigantesco. Todo lo que hizo y dijo tenía un propósito y un significado. Me llamó Isabel, lo que al cabo de unos minutos adquiriría más sentido; después me dijo que tuviera paciencia porque mi compañero del alma estaba tratando de acudir.

Lógicamente deseé preguntarle de qué compañero del alma se trataba, pero no logré hablar. Después desapareció. Pasado un largo rato, se materializó otra figura, totalmente diferente. Se presentó diciendo que se llamaba Salem. Ni éste ni el primer espíritu tenían ningún parecido con el indio que yo había fotografiado. Salem era alto y delgado; llevaba turbante y una túnica amplia y larga. Todo un personaje. Cuando avanzó hasta mí, pensé: "Si este tío me toca me muero." Tan pronto tuve ese pensamiento, Salem desapareció. Después volvió la primera figura a explicarme que mi nerviosismo había hecho que Salem se marchara.

Transcurrieron cinco minutos, los suficientes para que yo recuperara la calma. Después reapareció Salem, mi supuesto compañero del alma, delante de mí. Aunque mis pensamientos lo habían ahuyentado, decidió ponerme a prueba acercándose hasta tocar las puntas de mis sandalias con los dedos de los pies. Cuando vio que eso no me asustaba, se acercó un poco más. Noté que trataba de no atemorizarme, y consiguió no hacerlo. En cuanto deseé que se apresurara a decir lo que tenía que decirme, él se presentó oficialmente, me saludó llamándome "mi querida hermana Isabel", luego me levantó suavemente de la silla y me condujo a una habitación totalmente oscura donde quedamos solos.

Salem actuaba de un modo extraño y místico, y al mismo tiempo su actitud era tranquilizadora y amistosa. Me advirtió que me iba a llevar en un viaje especial y me explicó que en otra vida, en la época de Jesús, yo había sido una maestra sabia y respetada llamada Isabel. Juntos viajamos hacia una agradable tarde en que yo estaba sentada en la ladera de una colina escuchando a Jesús que predicaba a un grupo de gente.

Aunque veía toda la escena, no lograba entender una palabra de lo que decía Jesús.
-¿Es que no puede hablar de forma normal? —pregunté.
Tan pronto como dije eso caí en la cuenta de que mis pacientes moribundos solían comunicarse así, como Jesús, en un lenguaje simbólico, con parábolas. Si una está sintonizada puede oírlo; si no, no entiende.

Percibí cada detalle de lo que sucedió esa noche. Transcurrida una hora me sentía agobiada y casi me alegré de que terminara la sesión para poder asimilar la experiencia. Tenía mucho que asimilar, más de lo que jamás habría imaginado. En mi conferencia del día siguiente dejé de lado lo que tenía preparado y conté lo ocurrido la noche anterior. En lugar de criticarme y decir que estaba loca, el público se puso en pie para aplaudirme.

Esa noche, la última, puesto que al día siguiente volvería a mi casa en Chicago, B. me llevó a mí sola a la sala oscura. Una parte de mí quería verlo nuevamente para asegurarme de que todo era legal. Esta vez a B. le llevó más tiempo canalizar el espíritu, pero finalmente apareció. Cuando estábamos saludándonos, yo pensé que ojalá mis padres pudieran ver hasta dónde había llegado en la vida su hijita. De pronto, Salem comenzó a entonar "Always... Fll be loving yon..." Nadie excepto Manny sabía que ésa era la canción favorita de la familia Kübler. "Él lo sabe", me dijo Salem, refiriéndose a mi padre.

Al día siguiente, ya de vuelta en Chicago, les conté todo aquello a Manny y los niños. Se quedaron boquiabiertos. Manny me escuchó sin expresar ninguna crítica; Kenneth manifestó interés; Barbara, que entonces tenía trece años, fue la que se mostró más francamente escéptica e incluso un poquitín asustada. Cualesquiera que fueran sus reacciones, eran muy comprensibles. Esas cosas resultaban muy revolucionarias para ellos, y yo no les oculté nada. Pero tenía la esperanza de que Manny, y tal vez Kenneth y Barbara, continuaran receptivos y tal vez algún día conocieran personalmente a Salem.

Durante los meses siguientes volví con frecuencia a Escondido y conocí a otros espíritus. Un guía muy especial llamado Mario era un verdadero genio que hablaba con elocuencia sobre cualquier tema que yo propusiera, ya fuera geología, historia, física o cristalografía. Pero mi amigo era Salem. Una noche me dijo: "Ha terminado la luna de miel." Evidentemente, se refería a que tendríamos conversaciones más serias, más filosóficas, porque a partir de entonces hablamos principalmente de temas como las emociones naturales y no naturales, la crianza y educación de los hijos y las maneras sanas de expresar la aflicción, la rabia y el odio. Después yo incorporaría esas teorías a mis seminarios-talleres.

Pero incorporarlo a mi vida familiar fue otro cantar. Debería haber sido una época de celebración; yo estaba haciendo una investigación vanguardista que cambiaría y mejoraría una cantidad inaudita de vidas. Pero cuanto tías profundizaba en el tema, más le costaba a mi familia aceptarlo. Al científico que era Manny le resultaba difícil aceptar cualquier cosa que tuviera que ver con la vida después de la muerte. En realidad, teníamos muchas discusiones al respecto, y él creía que los B. se estaban aprovechando de mí. Kenneth ya tenía edad suficiente para aprobar que su madre "hiciera lo suyo", como decía él; Barbara, en cambio, se sentía agraviada por el tiempo que yo dedicaba a mi trabajo.

Supongo que yo estaba demasiado absorta en mi tarea para advertir la tensión que ésta provocaba en mi familia, hasta que fue demasiado tarde. Ciertamente mi trabajo producía tensión en la familia. Yo esperaba que algún día lograría reconciliar ambos mundos. Ese sueño me parecía posible si lograba encontrar una granja, idea que todavía me interesaba.

Pero ese sueño se hizo trizas. Una mañana Salem llamó a mi casa cuando yo ya me había marchado para coger el avión a Minneápolis. ¡Cuántas veces había deseado conversar con Salem desde mi casa! Pues llamó, y en lugar de contestar yo contestó Manny. Eso fue lo peor que pudo haber ocurrido. Mi mando no entendía eso de personas intermediarias o médiums, aunque yo se lo había explicado muchas veces. Su mente lógica no le permitía entenderlo. Ése era el tema de las peores discusiones. Según él, Salem habló de un modo extraño, disfrazando la voz.
-¿Cómo puedes creer esas patrañas? —me dijo Manny—. B. te está engañando.
Me pareció que las cosas se normalizaban cuando construimos una piscina cubierta en casa. Muchas veces me relajaba nadando a medianoche al volver de mis charlas. Y nada era más placentero que nadar contemplando a través de las ventanas la nieve que se amontonaba fuera. En algunas ocasiones todos disfrutábamos chapoteando y riendo juntos en el agua. Pero esas felices risas duraron poco tiempo. Para el día del padre de 1976, los niños y yo llevamos a Manny a cenar a un elegante restaurante italiano. Cuando volvimos a casa nos quedamos charlando en el aparcamiento, y él explicó por qué la cena había sido tan tensa. Quería divorciarse.
-Me voy —dijo—, he alquilado un apartamento en Chicago.
Al principio pensé que quería gastarme una broma. Pero él se marchó en el coche sin siquiera abrazar a los niños. Yo no lograba imaginarnos como una pareja divorciada, un número más en las estadísticas. Intenté asegurarles a Kenneth y Barbara que su padre volvería. Me decía que echaría de menos mi comida, que necesitaría que le lavaran la ropa o querría invitar a sus amigos del hospital a comer en el jardín, que estaba lleno de flores. Pero una noche, cuando abrí la puerta de atrás para que entrara Barbara con una amiga, de entre los arbustos salió un hombre y me entregó los papeles de la demanda de divorcio que Manny había firmado el día anterior en el juzgado.

Manny vino a casa un día en que yo no estaba; celebró una fiesta. Eso lo descubrí cuando volví, al encontrarme con el desorden alrededor de la piscina. Esas circunstancias me aclararon lo que él sentía por mí. Pero decidí no presentar batalla. Barbara necesitaba una vida hogareña y estable, alguien que estuviera allí con ella todas las noches, y esa persona no era yo. Le dije a Manny que podía quedarse con la casa, cogí algunas cosas indispensables, ropa, libros y ropa de cama, las metí en cajas y las envié a Escondido. No se me ocurrió ningún otro lugar adonde ir mientras no supiera qué iba a hacer con mi vida.

Necesitada de apoyo, volé a San Diego por un día para consultar con Salem. Él me proporcionó toda la comprensión y la compasión que tanto necesitaba y la orientación que esperaba.
-¿ Qué te parecería tener tu propio centro de curación en lo alto de alguna montaña de por aquí? preguntó.
- Naturalmente, respondí que me encantaría. —Así será entonces —dijo.

Hice otro viaje a mi casa diseñada por Frank Lloyd Wright de Flossmoor, donde dije mis adioses, trabajé una última vez en mi cocina y llorando acomodé a Barbara en su cama. Después me trasladé a mi nuevo hogar, una caravana, en Escondido. Sería difícil comenzar de nuevo a los cincuenta años, incluso para una persona como yo que tenía las respuestas a los grandes interrogantes de la vida. Mi caravana era demasiado pequeña para contener mis libros o siquiera un sillón cómodo. Pocos amigos se presentaron a ayudarme. Me sentí sola, aislada y abandonada.

Poco a poco el buen tiempo resultó ser mi salvación, ya que me hizo salir al saludable aire libre. Me dediqué a hacer una huerta y daba largos paseos contemplativos por el bosque de eucaliptos. La amistad de los B. aliviaba mi soledad y me estimulaba a mirar hacia el futuro. Pasados uno o dos meses comencé a recobrar el dinamismo. Compré una preciosa casita provista de un soleado porche con vistas a una hermosa pradera, con mucho espacio para mis libros y una colina que cubrí de flores silvestres.

Habiendo recobrado las ganas de trabajar, comencé a hacer planes para crear mi propio centro de curación. Cuando el proyecto comenzó a materializarse, traté de encontrarle sentido a ese extraño giro de los acontecimientos que había puesto fin a mi matrimonio y me había llevado al otro lado del país, donde estaba a punto de embarcarme en la empresa más osada de mi vida. No logré comprenderlo. Sin embargo, rne recordé a mí misma que la casualidad no existe. Ya me sentía mejor y podía volver a ayudar a otras personas.
Gracias a las indicaciones de Salem encontré el lugar perfecto para construir el centro: dieciséis hectáreas en las laderas junto al lago Wohlfert con una preciosa vista. Cuando estaba visitando la propiedad una mariposa monarca se me posó en el brazo; considerándolo una señal para que no continuara buscando, exclamé: "Éste es el lugar idóneo para construir." Pero no iba a ser fácil, cosa que descubrí cuando solicité un préstamo. Dado que Manny había manejado siempre todo nuestro dinero, ante los bancos yo no tenía solvencia que garantizara un crédito. Aunque mis charlas me proporcionaban buenos ingresos, nadie quiso concederme un préstamo. Esa estupidez casi me impulsó a militar en el movimiento feminista.

Pero mi tozudez y falta de sentido comercial ganaron la partida. A cambio de la casa de Flossmoor, de todos los muebles y de que yo pagara 250 dólares mensuales para contribuir al mantenimiento de Barbara, Manny accedió a adquirir el centro por 250.000 dólares y a alquilármelo. Pronto empecé a dirigir seminarios mensuales de una semana para estudiantes de medicina y enfermería, enfermos terminales y sus familiares; el objetivo era ayudarlos a hacer frente a la vida, la muerte y la transición entre ambas de una manera más sana y sincera.

Tenía una larga lista de espera para los seminarios-talleres, en cada uno de los cuales había cabida para cuarenta personas. Deseosa de sanar a las personas en todos los aspectos de la vida, les pedí a mis más íntimos confidentes y defensores, los B., que aportaran sus ideas al proyecto. Aunque ellos no habían hecho ninguna aportación financiera, los trataba como a socios. Mart-ha supervisaba las clases de psicodrama, y demostró tener verdadero talento para inventar ejercicios destinados a que los asistentes expresaran la rabia y el miedo reprimidos, fruto de vivencias anteriores. Pero las sesiones de mediación con los espíritus dirigidas por su marido continuaron siendo las más impresionantes.

Éste tenía una enorme capacidad mediadora y un carisma natural. El núcleo principal de seguidores de su iglesia continuó apoyándole de un modo incondicional. Pero como cada vez asistía a las sesiones un mayor número de personas ajenas al grupo, en ocasiones B. tenía que rechazar la acusación de que su mediación era un truco. El respondía a esas insinuaciones haciendo una sena advertencia: si alguien encendía las luces mientras él estaba en trance, podía hacer daño a los espíritus, y muy posiblemente a él mismo. Sin embargo, una vez, cuando estaba convocando a una entidad llamada Wi-llie, una mujer encendió las luces.

La visión fue inolvidable: B. estaba totalmente desnudo.
Todos los presentes pensaron aterrados que quizás el bienestar de Wilhe corría peligro, sin embargo B. siguió en trance y sólo después les explicó que la desnudez era su método para que los espíritus se materializaran a través de él; no había nada de qué preocuparse.

Yo tenía mis dudas respecto a un guía llamado Pedro. No sé por qué, pero un sexto sentido en el cual había aprendido a confiar me decía que podría ser un impostor. Para cerciorarme, la vez siguiente que apareció ese espíritu le hice preguntas que sólo un genio podía contestar, cosas que yo sabía que B. ignoraba. Pedro no sólo las contestó sin vacilar, sino que además montó en un caballo de madera que se utilizaba en los talleres de psicodrama, bromeó diciendo que yo era demasiado alta para él, desapareció, y pasado un momento volvió con unos 15 cm más de altura. Me miró y me dijo: "¿Sabes?, sé que dudas de mí."

Después de eso ya no dudé respecto a la credibilidad de Pedro. Se mostraba en plena forma fuera de los seminarios, cuando solamente estaba reunido el antiguo grupo. En esas sesiones intimaba más con cada persona y le daba consejos sobre sus problemas personales. "Lo has tenido difícil, Isabel, pero no tenías otra alternativa." Con todo y ser de gran ayuda, noté que Pedro iba adoptando una actitud pesimista.

Advirtió que en el futuro se producirían cambios que dividirían el grupo y pondrían en cuestión la credibilidad de B. "Cada uno deberá decidir por sí mismo", explicaba. Después yo comprendería que se refería a los rumores que corrían sobre cosas extrañas, a veces sobre abusos sexuales, que ocurrían en la sala oscura, de los que yo no estaba al corriente. Viajaba tanto que por lo general los rumores no llegaban a mis oídos.

En cuanto al futuro, no me preocupaba, puesto que llegaría me gustara o no, pero me pareció que Pedro me preparaba a mí más que a nadie para un cambio.
-El libre albedrío es el mayor regalo que recibió el hombre al nacer en el planeta Tierra — decía—. En todo momento debemos escoger entre varias posibilidades, en lo que decimos, hacemos y pensamos, y todas las elecciones son terriblemente importantes. Cada una afecta a todas las formas de vida del planeta.
Aunque yo no entendía las razones que guiaban esas declaraciones, aprendí a aceptarlas. Los guías sólo dan conocimiento; de mí dependía, como de cada uno de los demás, decidir la manera de utilizarlo. Hasta ese momento, eso me había beneficiado.
- Gracias, Isabel —me dijo Pedro hincando una rodilla en el suelo delante de mí—. Gracias por aceptar tu destino. Me pregunté cuál sería ese destino.

Extracto del libro: LA RUEDA DE LA VIDA (ELIZABETH KÜBLER-ROSS)