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jueves, 19 de febrero de 2015

"Según pasa la vida la mujer sabia se enfrenta a tres tareas: aprender a conocerse a sí misma, aprender a confiar en sí misma y aprender a asumir riesgos. Conociéndose a sí misma, aprende a conocer a los demás. Confiando en sí misma, aprende a confiar en los demás. Asumiendo riesgos, adquiere el coraje de dejar ir. La mujer sabia recibe los mejores regalos de sí misma".
(El Tao de las Mujeres)
"Nadie se muere sin saber que se está muriendo , sino que es la familia la que demasiadas veces no tiene el coraje de comunicárselo y acaba por dejar solo a quien está en trance de irse"(Dr. Enric Benito)
Mi largo cabello negro
habla de la memoria de mi pueblo.
Cuando lo trenzo, tejo con él la historia y espiritualidad
de mis ancestros que se niega a morir dentro
 de mi. 
Cuando la luna lo alumbra con su brillo de plata
resplandece y palpita en cada hebra que toca.
Mientras se dibujan mis sueños
de mujer mapuche, entrelazados 
con las estrellas

(poesía Mapuche)
Si tienes prisa, si estás apurado, nunca conocerás el sabor de la meditación. Para saborear la meditación necesitas una gran paciencia, paciencia infinita.
La meditación es simple, pero te has vuelto tan complejo que relajarte tomará su tiempo. No es la meditación la que toma tiempo -permíteme recordártelo de nuevo- es tu mente compleja. Tiene que ser llevada a un descanso, a un estado relajado. Eso toma tiempo.
-Osho-

La verdadera conexión..

La verdadera conexión íntima entre dos personas sucede cuando cada uno puede sentir la presencia relajada y vital de si mismo y relajarse en la confianza de que suceda lo que suceda en cada momento sera acogido y aceptado.
~ Astiko

Pídelo


Si sabes lo que quieres, ¡pídelo!
No te sientes a esperar a que venga a ti. No esperes que otros puedan leer tu mente.
Si no pides lo que deseas, la respuesta siempre será “no”.
~ Yehuda Berg

"La vida es la constante sorpresa de saber que existo."
Rabindranath Tagore

El destino de los hijos

Y una mujer que llevaba un niño contra su pecho le preguntó a un maestro: Háblanos de los hijos. Y el respondió.
Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de sí misma. Vienen a través de vosotros, mas no de vosotros y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos mas no sus almas. Porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aun en sueños os es dado visitar.
Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis hacerlos como vosotros. Porque la vida no marcha hacia atrás, ni se detiene en el ayer.
Vosotros sois el arco por medio del cual vuestros hijos son disparados como flechas vivas.
El arquero ve el blanco sobre el camino del infinito, y os dobla con toda su fuerza a fin de que sus flechas vayan veloces y lejos.
Que el hecho pues de estar doblados en manos del arquero sea para vuestra dicha, por que así como Él ama la flecha que dispara, ama también el arco que permanece firme; por eso vosotros tuvisteis la oportunidad de vivir vuestra vida y la libertad de amar y hacer tu vida.
Deja que tus hijos vuelen solos del nido cuando llegue la hora y no los reclames para que vuelvan, ellos te querrán por siempre y tendrán también su nido del cual algún día ellos solos quedaran, pero fue su nido y su vida, déjalos libres, ámalos con libertad, no apagues el fuego de su hogar, vive y deja vivir y ellos siempre te querrán.

Escuchar....



Estoy en un punto de mi vida en el que ya no necesito impresionar a nadie. Soy como soy, sin que me importe lo que los demás piensen de mí.
No necesito disfraces, no necesito engañar, ni fingir porque puedo ser quien soy en realidad.
No necesito hacer reír o hacer creer que nunca lloro. No necesito ser siempre fuerte, ni ser siempre agradable.
No necesito ser igual que nadie, y sobre todo me acepto tal y como soy. Con mis virtudes, pero también con mis defectos.
Porque puedo no ser perfecta, pero soy siempre yo.
Acepto y amo quien soy y quien puedo llegar a ser.
Hay un mago dentro de cada uno de nosotros
- un mago que lo ve y lo sabe todo.
El mago está más allá de los contrarios de luz
y oscuridad, bien y mal, placer y dolor
Todo lo que el mago ve tiene sus raíces

en el mundo invisible.
La naturaleza refleja los estados de ánimo del mago.
El cuerpo y la mente podrán dormir
pero el mago vela permanentemente.
El mago posee el secreto de la inmortalidad
. (D. Chopra)

jueves, 12 de febrero de 2015

¿Cómo saber si nuestro diario vivir y servicio a la humanidad (trabajo) está sostenido en el corazón o en el ego?
En el ego: 
Nos pesa levantarnos, pero nos forzamos a hacerlo, aunque la mañana nos parezca terrible y aunque nos parezca que tenemos una lista de "deberes" por hacer, cosa que de inicio no disfrutamos.
En el corazón:
Nos levantamos con alegría, con agradecimiento sostenido y toda actividad en el camino a nuestro "trabajo" nos parece maravillosa, así como el trabajo mismo. Nos sentimos en contento.
En el ego:
Las relaciones que tejemos alrededor de nuestra actividad no son verdaderas ni honestas, en cualquier momento sentimos que nos pueden traicionar.
En el corazón:
Las relaciones que tejemos alrededor de nuestra actividad están basadas en respeto y honra al trabajo propio y del otro. Hay una admiración que lo sostiene todo.
En el ego:
El dinero obtenido de nuestro trabajo o actividad no rinde, nos causa ansiedad y enojo.Se nos va. No tenemos liquidez ni fluidez. Es dinero que se nos va en curar enfermedades, en accidentes, en cosas que no teníamos previstas, y al final nos quedamos de nuevo en la mentalidad de escasez.
En el corazón:
El dinero obtenido rinde muchísimo, y parece que al recibirlo se multiplica, podemos sentir la libertad de comprar o hacer lo que deseemos. El sustento básico no es un problema.
En el ego:
Ansiamos tener periodos de "vacaciones", y cuando éstas llegan nos enfermamos.
En el corazón:
Honramos y disfrutamos los periodos vacacionales, nos parecen realmente recreativos, pero regresar a nuestras actividades o trabajo más bien nos parece como tomarnos otras vacaciones.
En el ego:
Fantaseamos con realizar otra actividad, cada persona que servimos nos molesta, nos causa fastidio.Deseamos que llegue el momento de jubilarnos o que "algo pase" y nos rescate de ahí.
En el corazón:
Imaginamos cómo hacer mejor nuestra actividad y dar un servicio desde el corazón a la gente que atendemos. Nos llena profundamente realizar las actividades que realizamos.
En el corazón: 
Gozamos la alegría de vivir y sabemos profundamente que estamos sirviendo desde nuestra verdad interna y desde el amor.
En el corazón:
Permitimos al Universo que nos guíe amorosamente hacia donde somos necesitadas, y con belleza servimos a un intento genuino. Pronto, dejamos de sentir culpa por hacer valer nuestro derecho divino a estar en una interminable consciencia de prosperidad.

lunes, 9 de febrero de 2015

"Hoy soy afortunado por haber despertado. Estoy vivo! Tengo una preciosa vida humana y no la voy a desperdiciar. Voy a usar todas mis energías en desarrollar mi Ser, en expandir mi corazón hacia los demás, en alcanzar la iluminación para el beneficio de todos los seres. Voy a tener pensamientos amables hacia los otros. No me voy a enojar ni a tener malos pensamientos de los demás. Yo voy a beneficiar a todos los seres tanto como me sea posible" 
Dalai Lama.

Me contó una leyenda preciosa. Según parece, si uno salta en medio de un charco en el que se refleja la luna llena, su espíritu te lleva de inmediato junto a las personas a las que añoras.
No es con los ojos físicos con los que descubres la verdad, es con los ojos del alma.
Tuve miedo del orden establecido, miedo de volver a empezar, miedo de que no funcionara, miedo de que todo fuese un sueño.

Qué es el duelo?

El duelo es la reacción normal ante cualquier pérdida 
La muerte de un ser querido es una de las situaciones más duras que tiene que enfrentar un ser humano. 

Aunque suele provocar reacciones intensas en nuestra psicología (confusión, tristeza, angustia, impotencia, miedo...) y también en nuestro cuerpo (tensiones musculares y otras molestias físicas, pérdida de apetito o de sueño, propensión a enfermedades...) el duelo no es una enfermedad, la enfermedad realmente sería no hacer el duelo.  El duelo por la muerte de una persona importante en nuestra vida es siempre muy doloroso. No hay una varita mágica que nos evite ese sufrimiento. El dolor es inevitablemente el precio que pagamos por amar a otras personas. Si no nos doliera perder a nuestros seres queridos, dejaría de tener sentido toda nuestra existencia.  Estamos preparados psicológicamente para enfrentar pérdidasLa vida es una sucesión continua de pequeñas y grandes pérdidas. El duelo es la reacción ante cualquier pérdida o separación. Estamos acostumbrados desde que nacemos a sobrellevar pérdidas. Antes que nosotros, millones de seres humanos han enfrentado la muerte de sus seres queridos: hijos, parejas, hermanos, hijos… Estamos adaptados y contamos con los recursos psicológicos necesarios para enfrentar estas situaciones. Todos los duelos no son iguales
Aunque el proceso de duelo se pone en marcha de manera natural en todas las personas, hay situaciones que pueden hacer más difícil, más duro, más largo el camino de la recuperación:

Cómo fue la muerte. No es lo mismo una muerte esperada a la que nos hemos ido preparando, que una muerte repentina. Y si la muerte es inesperada, no es lo mismo que la causa sea una enfermedad, por ejemplo, un infarto, que algo traumático o violento cómo un accidente. Todavía será más difícil si ha sido por un suicidio o como consecuencia de un asesinato… 

Cómo suelo responder habitualmente ante las adversidades. El modo en que acostumbro a enfrentarme a situaciones de crisis. Si sufro habitualmente de problemas de ansiedad o depresión

Cómo era mi relación con la persona fallecida. Quién era esa persona para mí, qué me daba, cómo de intensa era la unión. Tampoco será lo mismo si nuestra relación fue más bien tranquila, serena, armoniosa o, por el contrario, conflictiva o ambivalente(mezcla de amor y odio) También se hace difícil aprender a vivir sin la otra persona si la relación era muy dependiente (Si lo era todo para mi, lo haciámos todo juntos...) 

A quién he perdido. No es lo mismo perder a tus padres ancianos (por doloroso que esto pueda ser) que la muerte de un hijo.

Vivir al mismo tiempo otras pérdidas o dificultades. Por ejemplo, perder el trabajo, un divorcio o sin haberme recuperado de una muerte sobrevenir otra; o vivir la muerte de tu pareja teniendo hijos en edad de crianza y tener que hacer frente a la pérdida de ingresos, etc.
El duelo tiene un final Cuando estás inmerso en el dolor del duelo te parece que nunca vas a poder salir de ahí, porque lo único que quieres es tenerla de nuevo y, al mismo tiempo, sabes que nunca la vas a recuperar... Pero todo lo que comienza tiene un final y de la misma manera que comenzó un día tendrá también que terminar. Terminar el duelo no es de ningún modo olvidar, pasar página, abandonar al otro (este suele ser el gran temor de las personas en duelo) Terminar es darle un lugar en lo más íntimo de nosotros, un lugar donde la muerte no puede llegar, donde podremos seguir queriéndolo siempre, donde el amor que nos dio permanecerá intacto y que nos permita abrirnos de nuevo a la vida que sigue.   Es mucho más largo de lo solemos creer Nos preguntamos: ¿Cuánto tiempo va a durar esto? El duelo dura mucho más de lo que se piensa. Existe la creencia errónea de que pasado el primer año, ya tenemos que estar bien. Además suele haber cierta prisa en familiares y amigos; quieren vernos enseguida recuperados cuando en realidad todavía nos queda mucho por hacer. Tú misma también puedes tener prisa por ponerte bien, por dejar de sufrir, por seguir con la vida de antes… Por ejemplo, en la muerte de un hijo, podemos necesitar de 3 a 5 años. En la muerte de la pareja de 2 a 3 años, sabiendo que el dolor no va a ser siempre igual que al principio, que  irá disminuyendo con el paso del tiempo (las crisis serán menos intensas y espaciadas). 
Cada duelo como cada persona es distinto 
Y por lo tanto, no son comparables. Aunque haya cosas comunes por las que tenemos que pasar todos, el duelo exige al final una respuesta personal. La duración y la intensidad del duelo puede ser muy distinta de unas personas a otras, y no guarda relación con la intensidad de nuestro amor. 

El duelo inevitablemente te cambiaNo puedes pretender volver a ser otra vez la de antes. La personas que han pasado esta experiencia reconocen que el duelo les ha hecho cambiar, crecer, madurar, valorar más lo que es realmente importante, salir de si mismas, amar mejor, disfrutar más de las cosas pequeñas de la vida, ser mejores personas, más sensibles y solidarias con el dolor de los demás, tener más esperanza… Reconocen que aun habiendo sufrido mucho, era necesario hacer este camino. Paradojicamente las personas que mas han sufrido después de perder a un ser querido suelen ser las que más esperanza dan otros que enfrentan una situación similar. Existen riesgos
El riesgo de no aceptar la muerte, de morirte con tu ser querido, de no querer volver a la vida, de que la amargura se instale en tu corazón. Aunque el duelo no es una enfermedad y todos los seres humanos lo tenemos que enfrentar tarde o temprano, hay circunstancias en que la situación nos puede superar, nos puede desbordar... Es el momento de pedir ayuda
8 REGALOS DE VERDADERA AMISTAD QUE NO CUESTAN NI UN CÉNTIMO
1. El regalo de Escuchar: 
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar, sólo escuchar.
2. El regalo del Cariño: 
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.
3. El regalo de la sonrisa: 
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: "me gusta reír contigo"
4. El regalo de las notas escritas: 
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme", un detalle como estos puede ser recordado de por vida y aun cambiarla.
5. El regalo de un cumplido: 
Un simple y sincero "te ves genial de rojo", "has hecho un gran trabajo" o "fue una estupenda comida" puede hacer especial un día.
6. El regalo del favor: 
Todos los días procura hacer un favor a alguien, no importa que no recibas recompensa.
7. El regalo de la soledad: 
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Sé sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.
8. El regalo de la disposición a la gratitud: 
La forma más fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".