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viernes, 11 de abril de 2014

El niño interior



A veces nos invade una sensación de tristeza que no logramos controlar. 
Percibimos que el instante mágico de aquel día pasó y que nada hicimos. Entonces la vida esconde su magia y su arte. 
Tenemos que escuchar al niño que fuimos un día y que todavía existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de momentos mágicos. Podemos reprimir su llanto, pero no podemos acallar su voz. Ese niño que fuimos un día continúa presente. 
Bienaventurados los pequeños, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 
Si no nacemos de nuevo, si no volvemos a mirar la vida con la inocencia y el entusiasmo de la infancia, no tiene sentido seguir viviendo. 
Existen muchas maneras de suicidarse. Los que tratan de matar el cuerpo ofenden la ley de Dios. Los que tratan de matar el alma 
también ofenden la ley de Dios, aunque su crimen sea menos visible a los ojos del hombre. 
Prestemos atención a lo que nos dice el niño que tenemos guardado en el pecho. No nos avergoncemos por causa de él. No dejemos que sufra miedo, porque está solo y casi nunca se le escucha. 
Permitamos que tome un poco las riendas de nuestra existencia. Ese niño sabe que un día es diferente a otro. 
Hagamos que se vuelva a sentir amado. Hagamos que se sienta bien, aunque eso signifique obrar de una manera a la que no estamos acostumbrados, aunque parezca estupidez a los ojos de los demás. 
Recuerden que la sabiduría de los hombres es locura ante Dios. Si escuchamos al niño que tenemos en el alma, nuestros ojos volverán a brillar. 
Si no perdemos el contacto con ese niño, no perderemos el contacto con la vida... 
Paulo Coelho

jueves, 22 de marzo de 2012

Hijos son cometas y volarán libres

 

Erma Bombeck escribió un artículo comparando a los niños con las cometas:
“Te pasas la vida tratando de hacerlas volar. Corres con ellas hasta quedar sin aliento. Caen al suelo. Chocan con los tejados. Tú las remiendas, las consuelas, las ajustas, y las enseñas. Obsevas cómo el viento las mece y les aseguras que un día podrán volar.
Finalmente vuelan. Necesitan más hilo y tú sueltas más y más, y sabes que muy pronto la bella criatura se  desprenderá de la cuerda de salvamento que la ata y se elevará por los aires, como se espera que lo haga, libre y sola. Sólo entonces te das cuenta de que has hecho bien tu trabajo.”

jueves, 15 de marzo de 2012

Los hijos

   


Los hijos no son posesiones de los padres; son bendiciones del Universo.    Son brillantes espiritus individuales, viejas alamas que vienen a tener otra experiencia humana. Han elegido a sus padres por las lecciones que les van a dar y los desafíos que les van a presentar. Están aquí para enseñarnos muchas cosas si estamos dispuestos a aprender de ellos. Los hijos representan desafíos porque suelen tener formas diferentes de mirar la Vida. Los padres suelen insistir en enseñarles ideas viejas y anticuadas que los hijos saben instintivamente que no son las correctas para ellos. Es el deber de los padres proporcionar a estas almas un espacio seguro y sustentador para que desarrollen al máximo su actual personalidad.
Ojalá lográremos comprender que cada niño que llega a este planeta es un sanador y podría hacer cosas maravillosas para el progreso de la humanidad si se lo alienta. Cuando tratamos  de obligar a un niño a entrar en un molde que nos transmitieron nuestros padres y abuelos, perjudicamos al niño y  la sociedad.