No entendemos los que nos sucede. No queremos sufrir, estamos hartos, ya no podemos más. El dolor nos ahoga, el pecho nos duele, el corazón se despedaza; pero si uno puede vivirlo, si nos permitimos llorar, si somos capaces de sentir tanto dolor, si nos adentramos en él, si lo sentimos y no caemos en la depresión resurgiremos a una nueva etapa de nuestra vida. Una etapa de paz, sabiduría, iluminación y aceptación de todo acto de dejar partir, de desapego,nos lleva otra vez a este camino que hemos conocido en el dolor, pero que nos ha llevado a la esperanza y al amor hacia el que ha partido, hacía nosotros y, en consecuencia, hacia los demás.
Tras los pasos de Elisabeth Külber-Ross
No hay comentarios:
Publicar un comentario