
-La huida del alma fuera del cuerpo no es un castigo para el que la vive- me respondió . La hora de la muerte casi siempre ha sido fijada por el propio difunto, en otro tiempo, en otros mundos. Sus razones y su fecha no son más que la consecuencia de multitud de acciones pasadas, créeme Llamar a un alma de nuevo a la vida terrestre, Nicodemo, es entrometerce en el destino de un ser, mucho más allá de lo que conocemos de su existencia. Cunado un alma levanta el vuelo hacia su reino, no hace más que seguir fielmente su camino para dar plena realización a su Designio. Tienes que comprender bien esto. No hay injusticia alguna; al contrario, es la aplicación de las leyes sutiles.
El otro rostro de Jesús- Daniel Meurois
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