martes, 22 de enero de 2013


 
 
 
Algún día, cuando mis hijos sean suficientemente grandes para 
entender la lógica que motiva a las madres, les diré: 
Te amé lo suficiente como para preguntarte a dónde ibas, con quién, 
y a qué hora regresarías a la casa. 
Te amé lo suficiente como para insistir en que ahorraras dinero para 
comprarte una bicicleta aunque nosotros tus padres pudiéramos 
comprarte una. 
Te amé lo suficiente como para callarme y dejarte descubrir que tu 
nuevo y mejor amigo era un patán. 
Te amé lo suficiente como para fastidiarte y estar encima de tí, 
durante dos horas, mientras arreglabas tu cuarto, un trabajo que me 
hubiese tomado a mí sólo 15 minutos. 
Te amé lo suficiente, como para dejarte ver mi ira, desilusión y 
lágrimas en mis ojos. Los hijos también deben entender que no somos 
perfectas. 
Te amé lo suficiente como para dejar que asumieras la 
responsabilidad de tus acciones, aunque los castigos 
eran tan duros que rompían mi corazón. 
Pero sobre todo, te amé lo suficiente, como para decirte que "NO" 
cuando sabía que me ibas a odiar por ello. 
Esas fueron las batallas más difíciles para mí.Pero estoy contenta 
por haberlas ganado porque, al final, también las ganaste tú. Y 
algún día, cuando tus hijos sean suficientemente grandes para 
entender la lógica que motiva a los padres, tu les dirás: 
"Te amé lo suficiente… como para hacer todo lo que hice por ti".

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