domingo, 15 de julio de 2012

Tu sombra


Si sueles estallar por razones que no son para tanto (por ejemplo, cuando un amigo llega cinco minutos tarde), o tiendes a atiborrarte de chocolate y una vez que empiezas, no puedes parar de comer, es posible que el lado oscuro de tu personalidad esté intentando liberarse. Ira, rencores, miedos... son sombras que existen en tu interior y al intentar enterrarlas, lo que único que consigues es hacerte daño. Si te empeñas en reprimir la parte de ti que no te gusta, eso puede acabar repercutiendo en tu vida laboral y en tus relaciones sentimentales. 
Tu sombra oculta
Debbie Ford era una adolescente insegura, incapaz de disfrutar de la vida aunque lo tenía todo a su favor: un cuerpo envidiable, numerosos amigos... Pero un inexplicable sentimiento de culpa la hacía sentirse incómoda y alejada de todo. Esa molestia acabó por conducirla al consumo de drogas, lo que agravó la situación. Por fin (tras un duro período de desintoxicación) comprendió que ese malestar tenía sus raíces en una negación de sí misma; sin darse cuenta, había bloqueado el lado más oscuro de su personalidad. En su libro Luz en la sombra, Ford asegura que todas las personas tienen debilidades de las que se avergüenzan: sentimientos enterrados durante la infancia, remordimientos o miedos subconscientes a los que no quieren enfrentarse. Pero debes hacerte consciente de esa negatividad, abrazarla y aceptar que forma parte de tu persona, para que no termine controlando tus conductas. "Si niegas tus heridas, sólo
conseguirás que se agranden", asegura Ford. Deepak Chopra, coautor del libro, célebre médico y escritor indio, hace hincapié en la importancia de este proceso: "Si no encuentras ese lado oscuro, es recomendable que empieces a buscarlo cuanto antes; seguro que te está afectando sin que lo sepas".
¿No sabes dónde reside tu sombra? En realidad, es suficiente con que estés consciente de que existe. El psicólogo Carl Jung (padre de la psicología moderna) la describió como una especie de "neblina que empaña nuestra percepción de quienes somos": todos esos rasgos que no te gustan de los demás (agresividad, envidia...) también existen en tu interior, así que presta atención y escúchate con cuidado. "Tu ego desea que lo acepten, les quieres caer bien a tus amigos y a tus familiares, por eso disimulas", explica Chopra. ¡El problema es que llevas tanto tiempo disimulando (desde que eras pequeña), que ya no sabes que esos sentimientos están
ahí!". Pero no esperes a que tu comportamiento autodestructivo te arruine la vida: cuanto antes comiences a bailar con tu sombra, mejor.
Hazla brillar
Hubiera sido genial haber aprendido, desde pequeña, a aceptar y compartir esas sensaciones negativas, pero tal vez tus padres luchaban para acallar sus propias sombras. "No es más que una zona de tu siquis; deja de alimentarla y sácala a la luz para que deje de controlar
tu vida. Recuperarás la voluntad sobre tus emociones", asegura Chopra.

1 No proyectes más
¿Ultimamente ignoras tus defectos y te concentras en los de los demás? "Si piensas que no vales nada, tiendes a reparar en las faltas de los otros para sentirte mejor", señala Chopra. ¿Te has vuelto criticona e intolerante? Es posible que estés tratando de negar una o varias de tus propias faltas.
* Superioridad: "Soy mejor que tú". Este tipo de afirmación indica que dudas de tus capacidades y temes que te rechacen si llegan a descubrirlo.
* Injusticia: "Es injusto, no lo merezco". Si sueles decir o pensar algo parecido, posiblemente te sientes culpable de algo y, en el fondo, sabes que sí eres responsable.
* Arrogancia: "Estoy demasiado ocupada para involucrarme con tus asuntos". La indiferencia indica rabia, que suele ser consecuencia del dolor que llevas años intentando evadir.
* Orgullo: "Merezco algo mucho mejor". Muestra que te sientes inadecuada y, probablemente, inferior.
* A la defensiva: "No me ataques". Si te defiendes todo el tiempo, tu subconsciente cree que lo necesitas.
* Culpa: "No fui yo". Sin duda, te sientes culpable y avergonzada.
* Idealizas a los demás: "El hombre con el que me case será mi héroe". Indica inseguridad y, también, necesidad de que alguien venga a salvarte.
* Prejuicios: "Parece una engreída". Una afirmación de ese tipo no sólo revela que te sientes inferior, sino que tienes miedo y quieres protegerte.
* Celos: "Me has traicionado". Ese sentimiento denota que te sientes inadecuada y fuera de lugar.
Una vez que te acostumbres a identificar tus motivos y emociones reales, debes procurar aceptarlos: admite que forman par te de tu personalidad. "Están ahí porque cada una de las experiencias dolorosas de tu vida (por pequeñas e insignificantes que sean) han dejado una huella", aclara Chopra. "Pero es poco probable que esas situaciones se repitan, así que no tengas miedo.
2 Suelta el malestar
Hazte responsable de tus emociones negativas, pero no te identifiques con ellas. "Una vez que te conozcas a fondo, entenderás que tú no eres tu sombra. Solamente se trata de una parte de ti, que irá perdiendo protagonismo a medida que la explores", asevera Chopra
3 No te juzgues
Intenta ser comprensiva contigo misma. Si te perdonas, eliminas la culpabilidad y dejas de condenar tus emociones, lo que representa un paso esencial para aprender a aceptarte como eres. Solemos ser más comprensivos con los demás que con nosotros mismos, pero eso es un grave error.

4 Reeduca tus emociones
A partir de ahora, cuando notes que una emoción negativa empieza a apoderarse de ti, identifícala de inmediato. No la rechaces (tenerlas es normal), pero hazte responsable de ella. Recuerda que es normal y sano sentir ira, incluso celos: ¡no intentes erradicarlos! Sólo aprende a controlarlos para evitar consecuencias irreparables. ¡Tu vida mejorará!
Acéptalo, pero no lo alimentes
Tu lado oscuro crece y crece, haciéndose más grande y empezando a tomar el control de tu vida cada vez que...
- Te engañas a ti misma o a alguno de tus seres queridos. Las mentiras son el alimento con el que
nutres tu lado oscuro.
- Criticas a los demás. Los defectos que más te molestan en las otras personas suelen ser los que te niegas a ver en ti misma. ¡Empieza a mirarte tal como eres!
- Divides el mundo en "ellos" y "nosotros". Con esa actitud, no haces más que fomentar tus miedos.
- Buscas culpables. Cada vez que rechazas tu responsabilidad en un asunto y acusas a otro, tu sombra crece. ¿No te das cuenta de que en el fondo te estás negando a ver tus propias faltas?
- Acumulas vergüenza y culpa después de cometer un error. Haz un esfuerzo por perdonarte luego de haber "metido la pata".
Para consolarte, recuerda que ¡eso nos pasa a todos!

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