jueves, 14 de junio de 2012

Lo que creéis que es la realidad es una ilu­sión



Todo es amor…
todo es amor. Con el amor llega la comprensión. Con la comprensión llega la paciencia. Y entonces el tiempo se detiene. Y todo es ahora.»

Comprendí al instante la autenticidad de es­tos pensamientos. La realidad es el presente. Morar en el pasado o en el futuro es insano y do­loroso. La paciencia detiene el tiempo. El amor de Dios lo es todo.Enseguida caí en la cuenta de que estos pensa­mientos estaban dotados de un poder terapéutico. Empecé a comprender.


-El amor es la respuesta primordial. No es una abstracción, sino una energía real, o una ga­ma de energías, que tú mismo puedes crear y conservar dentro de tu ser. Se trata simplemente de amar. Estás empezando a alcanzar a Dios dentro de ti. Siente el amor, y exprésalo.


»El amor hace que el miedo se desvanezca. No puedes sentir ningún temor si sientes amor. Como todo es energía y el amor abarca todas las energías, todo es amor. Ésta es la clave de la na­turaleza de Dios.


»Cuando amas y no tienes miedo, eres capaz de perdonar. Puedes perdonar a los demás y también perdonarte a ti mismo. Así empiezas a ver las cosas desde la perspectiva apropiada. El sentimiento de culpabilidad y la rabia son refle­jos del mismo temor. La culpa es una rabia sutil que diriges hacia dentro. Perdonando disuelves la culpa y la ira, que son sentimientos innecesa­rios, emociones nocivas. Perdona. Es un acto de amor.


»El orgullo es un obstáculo para el perdón, una manifestación del ego, que es el yo falso y transitorio. Tú no eres tu cuerpo, ni tu cerebro, ni tu ego. Eres más poderoso que todos ellos. Necesitas que tu ego sobreviva en el mundo tri­dimensional, pero sólo la parte que procesa in­formación. El resto, el orgullo, la arrogancia, la desconfianza, el miedo, son sentimientos total­mente innecesarios. Estos aspectos del ego te ale­jan de la sabiduría, de la felicidad y de Dios. Has de trascender el ego y encontrar tu verdadero yo, que es permanente, la parte más profunda de ti, tu parte sabia, llena de amor, la que te propor­ciona confianza y te da felicidad.


»El intelecto es importante en el mundo tridi­mensional, pero la intuición lo es aún más.


»Lo que creéis que es la realidad es una ilu­sión, y viceversa. La realidad es el reconocimien­to de vuestra inmortalidad, divinidad y eterni­dad. La ilusión es vuestro mundo tridimensional y transitorio. Esta inversión de los términos es perjudicial para vosotros. Ansiáis la ilusión de la seguridad en lugar de desear la seguridad de la sabiduría y el amor. Anheláis ser aceptados cuando, en realidad, nunca podéis ser rechaza­dos. El ego crea espejismos y encubre la verdad. Debéis disolverlo y dejar que la verdad salga a la luz.


»Con el amor y la comprensión llega la pers­pectiva de la paciencia infinita. ¿ De qué sirve te­ner prisa? De todas maneras, aunque tú no lo veas así, el tiempo no existe. Cuando no vives en el presente y te dejas absorber por el pasado, te preocupas por el futuro, te apenas y te afliges a ti mismo. El tiempo también es una ilusión. Inclu­so en el mundo tridimensional, el futuro es sólo un sistema de probabilidades. Entonces, ¿por qué te preocupas?


»Puede hacerse una terapia para el yo. Com­prender forma parte de ella. El amor es la terapia fundamental. Los terapeutas, los maestros y los gurús pueden ayudarte, pero sólo durante un tiempo limitado. El camino verdadero es la in­trospección, y tarde o temprano deberás reco­rrerlo sin ayuda de nadie. Aunque, en realidad, nunca estás solo.


»Cuando sea necesario, mide el tiempo, pero hazlo en lecciones aprendidas y no en minutos, horas o días. Puede curarte en ,cinco minutos si alcanzas el nivel de entendimiento adecuado. O puede tardar cincuenta años. Da lo mismo.


»Debes recordar el pasado y después olvidar­lo. Déjalo atrás. Este proceso es útil tanto para los traumas de la infancia como para los de vidas an­teriores, y también sirve para cambiar de actitud, para aclarar los malentendidos, para modificar los sistemas de creencias que se nos han inculca­do y para renovar todo tipo de viejas ideas. De hecho, puede aplicarse a toda clase de pensamien­tos. ¿ Cómo podrás ver las cosas con claridad y frescura si reina el caos en tu mente? ¿ Y si necesi­tas aprender algo nuevo? ¿ Y si has de adoptar una nueva perspectiva?


»Los pensamientos crean la ilusión de la divi­sión y la diferencia. El ego la perpetúa y esta ilu­sión conduce al miedo, la angustia y un profun­do sufrimiento, que a su vez, producen rabia y violencia.

 ¿ Cómo puede haber paz en el mundo cuando predominan estas caóticas emociones?

Hay que desenmarañadas, volver al origen del problema, a los pensamientos, a los viejos pensa­mientos. Dejad de preocuparos y emplead vues­tra sabiduría intuitiva para sentir el amor otra vez. Meditad. Sed conscientes de que todo está entrelazado y relacionado entre sí. Concentraos en la unidad, no en las diferencias. Fijaos en vuestro yo verdadero. Contemplad a Dios.

Lazos de Amor- Brian Weiss

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