domingo, 22 de febrero de 2015

Cuenta la historia que Franz Kafka se encontró con una niña en el parque al que iba a caminar todos los días.
Ella estaba llorando, había perdido a su muñeca y estaba desolada. 
Kafka se ofreció a ayudar a buscar a la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar. 
Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:
 
- “Por favor, no me llores, he salido de viaje para ver el mundo.
Te voy a escribir sobre mis aventuras ...“.
 
Este fue el comienzo de muchas cartas.
Cuando él y la niña se reunían, él la le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca.
La niña fue consolada.
Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca.
Ella obviamente se veía diferente de la muñeca original.
Una carta adjunta explicó:
- "‘... mis viajes me han cambiado … “.
 
Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca.
En resumen, decía:
-"Cada cosa que amas es probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente“.
Constelaciones de amor a la familia

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