Todo dolor y sufrimiento provenientes de nuestras relaciones humanas emergen de creencias basadas en heridas, por ejemplo, de abandono, de no merecimiento, de ausencia… y sobre todo de separación. Los conflictos que vemos afuera, en nuestras relaciones sólo nos cuentan que, en realidad, existe un conflicto adentro… adentro de nosotros.
Así, por ejemplo, la ruptura de una relación amorosa que nos lleva a un profundo sufrimiento no es más que el momento divino para permitirnos mirar hacia adentro de nosotras, del espejo que somos, e intentar amorosamente desvanecer el humo negro que nos empaña y que nos impide mirar lo que esencialmente somos: armonía, alegría de vida, luz.
Será importante preguntarnos: ¿De dónde vienen las creencias que sostienen el dolor de separación?"

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