Sólo la rabia tiene la verdadera potencia de crear, de reparar y de construir. La ira es una fuerza devastadora que sólo sirve para destruir. Si elegimos que la rabia nos acompañe y no que la ira nos esclavice, expresemos esa rabia y no hagamos juicios como: "eres injusto", "me has tratado mal", "no me consideras". Busquemos hechos lo más objetivos posibles y a a partir de ellos expresemos de la forma valiente nuestro sentir. El emperador Meiji al final del siglo xix, creador en Japón de la era del gobierno iluminado dijo: "La sinceridad del corazón humano en la tierra lleva a llorar al dios más encolerizado".
Vivir es un asunto urgente- Dr. Mario Alonso Puig

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