Mientras estamos en el vientre materno nuestro cuerpo y alma escucha un doble latido de corazón, dos corazones acompasados, en sintonía y amor perfecto. Cuando nacemos dejamos de escuchar ese doble latido, pero nuestro cuerpo, nuestro inconsciente y nuestra alma saben bien que el sentido del camino es encontrar ese OTRO CORAZÓN que duplique el latido que somos.
Esta vez, ese otro sonido vendrá en el cuerpo del ser para amar, otro ser humano que en tiempo y espacio podamos encontrar para compartir el camino.
Para hallarlo sólo es necesario ser honestas: nunca negar nuestro deseo de unión, y tampoco, que deseamos encontrar ese otro latido, ese otro corazón.

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