jueves, 18 de diciembre de 2014

Otra visión de Judas, el traidor

Para que podamos entender a Judas, es necesario reflexionar sobre su función catalizadora. Él jugó el papel del «traidor despreciable», la parte de uno mismo más juzgada y juzgadora, aquella que no perdona, rebelde, celosa y cruel que se esconde en las sombras de la psique humana. La parte que detestamos, que está en el subconsciente, y que la mente consciente proyecta hacia el exterior, como el enemigo contra el cual hay que luchar. Aquel que mantiene el estatus quo a toda costa. Después de todo, ¿no es conveniente para el guerrero de la dualidad tener un chivo expiatorio al que culpar por la causa del constante sufrimiento doloroso? ¿Quién mejor para criticar y condenar que «el traidor»?
¿Te has dado cuenta del aspecto de tu personalidad que se niega a perdonar, tiene resentimiento y constantemente busca maneras de agrandar exageradamente su posición u otras veces hacerse insignificante? ¿Te has sentido traicionado a veces cuando esa parte de ti mismo sabotea la manifestación de lo que realmente deseas? Cuando esto sucede, ¿culpas y juzgas a los demás o te condenas a ti mismo con dureza? No resulta cómodo hacerse estas preguntas a uno mismo. Sin embargo, para obtener autodominio y para entender la iniciación de la crucifixión, por la que es posible que estés pasando, este tipo de preguntas son necesarias. Entonces es posible asumir la responsabilidad de tus pensamientos y emociones como tu propia creación. Esta es la verdad detrás del dicho de la escuela de misterios: «¡Conócete a ti mismo!».
Ana
EXTRACTO DEL CAPÍTULO 37: LA TORMENTA SE PREPARA

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