El recién nacido percibe el amor, el verdadero amor (no esa especie de regateo afectivo al que ridículamente se da el mismo nombre) que se desprende de un ser en forma de unas llamas de color rosa muy especial, aureolado a veces de color naranja.
¡No se puede mentir al que acaba de nacer! No son las palabras lo que comprende aun cuando pueda haber asimilado algunas en el aura de sus padres, sino las vibraciones intimas de todo lo que le rodea.
Los nueve peldaños(Daniel Meurois-Anne Givaudan)

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