sábado, 13 de septiembre de 2014

Dolor de crecimiento

Recuerdo que de pequeña de vez en cuando me dolían las piernas, justo por encima de la rodilla. Cuando se lo decía a mi madre, me respondía: eso es que estás creciendo. El dolor del alma también va unido al crecimiento. Es hermoso ver cómo las personas renacemos después de atravesar, cada una a su manera, duelos inmensos. Hay un antes y un después de esas sacudidas tremendas que te voltean entera y te dejan frente a la nada. Poco a poco emerge una nueva piel y nacen en nuestro interior brotes de alegría, de amor, de serenidad… Esos brotes crecen con tal fuerza que son capaces de aguantar nuevas tempestades. Es hermoso ver reflejada la paz en las caras antes desencajadas. Es hermoso amar la vida.

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