miércoles, 13 de agosto de 2014

Nuestra sociedad, al plastificar los espacios de duelo, reducir los rituales y anestesiar las emociones, sólo consigue que el trauma que se produce tras la muerte de los seres queridos, se enquiste, para luego reaparecer de mil formas diferentes y ninguna sana. No hay respuesta más humana que el dolor que se siente ante la pérdida, démosle espacio y tiempo en nuestras vidas. Digamos como John Brantner:  ”Únicamente aquellos que evitan el amor, pueden evitar el dolor del duelo. Lo importante es crecer, a través del duelo, y seguir permaneciendo vulnerables al amor.”
Fragmento de la novela “Lo que no se aprende en las facultades”

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