Mucha gente no vive su vida porque tienen miedo a morir. Son muertos vivientes. Desde que ya no tengo miedo a la muerte devoro la vida con aun apetito voraz. Corro riesgos, exploro lo desconocido y enriquezco mi campo de experiencias. Eso no quiere decir que nunca tenga miedo.
Nada más lejos de la realidad. Pero no me quedo atrapada en el miedo. Lo miro, paso a través de él y me distancio.
Tengo la intima convicción de que nada es imposible para el que cree en sí mismo y conoce las leyes cósmicas del Universo. El motor de la vida es el amor. Sin amor, buscamos sustitutos, como el poder, el dinero,el reconocimiento social, etc. Pero quitémonos los sustitutos y todo se derrumba, pues no es posible hacer trampa con las emociones. Un hombre lleno de amor se basta a si mismo. No busca amar a los otros. No puede sino amarlos. No es algo que dependa de su voluntad.
Hacerme con el perdón- Meena Deva Goll

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