La primera es una entrevista a Boris Cyrulnik y reproduzco un párrafo de su primera respuesta:
“Las palabras que transmiten afecto y seguridad, literalmente, sanan las depresiones, las ansiedades y las heridas emocionales. Lo he comprobado, una y otra vez, incluso en casos gravísimos (….) Los traumas de la existencia- y a todos nos tocará la desgracia a lo largo de la vida- dejan señales en el cerebro, abren una serie de conexiones, circuitos neuronales, que nos predisponen a la ansiedad o a la depresión. Pero la palabra amorosa puede sanar estas conexiones. Y esto lo he visto plasmado en fotografías computarizados del cerebro”
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