Siempre que una persona cruza nuestros caminos, hay un mensaje para nosotros. Los encuentros superfluos no existen, por más fortuitos que parezcan. No obstante, la forma en que respondemos a tales encuentros determina si somos capaces o si estamos en condiciones de recibir el mensaje. Si sostenemos una conversación con alguien que ha entrado en nuestra vida y luego no vemos ningún mensaje que corresponda a nuestros problemas en ese momento, ello no significa que no hubiera mensaje; solo significa que por alguna razón nos lo hemos perdido.
James Redfield- La nueve Revelaciones
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