sábado, 29 de septiembre de 2012


Siempre que una persona cruza nuestros caminos, hay un mensaje para nosotros. Los encuentros superfluos no existen, por más fortuitos que parezcan. No obstante, la forma en que respondemos a tales encuentros determina si somos capaces o si estamos en condiciones de recibir el mensaje. Si sostenemos una conversación con alguien que ha entrado en nuestra vida y luego no vemos ningún mensaje que corresponda a nuestros problemas en ese momento, ello no significa que no hubiera mensaje; solo significa que por alguna razón nos lo hemos perdido.
James Redfield- La nueve Revelaciones

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