No conviertas un dolor en sufrimiento: déjalo venir, déjalo pasar, no te aferres a él… Sé lo que eres en el presente, deja atrás el pasado, no cargues culpas. Elimina toda ansiedad por el futuro. Prepárate a trabajar por tu evolución hasta el último instante de tu vida… No le rindas cuentas a nadie: sé tu propio juez. Aprende a criticarte a ti mism@ y también a felicitarte. Cada noche, antes de dormir, repasa tu día y juzga tus acciones con objetividad… Si quieres triunfar, aprende a fracasar. No te definas por lo que posees… Nunca conviertas una actividad u otro ser en el motivo de tu existencia: entrégate a tu propia vida, no delegues tu poder. Cuando hables con alguien no lo interrumpas hasta que haya expresado su idea. Mientras lo escuchas no lo contradigas o apruebes mentalmente: óyelo sin tener opiniones. Cuando se calle, tú, libremente, considera lo que ha dicho y reacciona como tu conciencia te lo dicte. No te comprometas con ideas en las que no crees, ni siquiera por necesidad de obtener un trabajo… No des consejos sin advertir antes: “Según lo que yo creo y hasta donde yo sé, arriesgando equivocarme”. Nunca afirmes algo sin decir al final “Hasta cierto punto, en tal fecha y en tal sitio”… Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar. Nunca hables de ti como si fueras un ente limitado, siempre que actúes piensa que no existes individualmente, que lo que haces se hace impulsado por fuerzas colectivas… Sólo aceptando que nada es tuyo serás dueñ@ de todo. Conviértete en una total ofrenda…
sábado, 18 de agosto de 2012
No conviertas un dolor en sufrimiento: déjalo venir, déjalo pasar, no te aferres a él… Sé lo que eres en el presente, deja atrás el pasado, no cargues culpas. Elimina toda ansiedad por el futuro. Prepárate a trabajar por tu evolución hasta el último instante de tu vida… No le rindas cuentas a nadie: sé tu propio juez. Aprende a criticarte a ti mism@ y también a felicitarte. Cada noche, antes de dormir, repasa tu día y juzga tus acciones con objetividad… Si quieres triunfar, aprende a fracasar. No te definas por lo que posees… Nunca conviertas una actividad u otro ser en el motivo de tu existencia: entrégate a tu propia vida, no delegues tu poder. Cuando hables con alguien no lo interrumpas hasta que haya expresado su idea. Mientras lo escuchas no lo contradigas o apruebes mentalmente: óyelo sin tener opiniones. Cuando se calle, tú, libremente, considera lo que ha dicho y reacciona como tu conciencia te lo dicte. No te comprometas con ideas en las que no crees, ni siquiera por necesidad de obtener un trabajo… No des consejos sin advertir antes: “Según lo que yo creo y hasta donde yo sé, arriesgando equivocarme”. Nunca afirmes algo sin decir al final “Hasta cierto punto, en tal fecha y en tal sitio”… Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar. Nunca hables de ti como si fueras un ente limitado, siempre que actúes piensa que no existes individualmente, que lo que haces se hace impulsado por fuerzas colectivas… Sólo aceptando que nada es tuyo serás dueñ@ de todo. Conviértete en una total ofrenda…
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