viernes, 6 de julio de 2012



A menudo me he encontrado con personas que me han dicho que no pueden comunicarse con Dios o los ángeles o que me preguntan cómo saber con qué están conectando.
Una de las posibles respuesta es que,seamos o no conscientes de ello, siempre estamos en contacto con esas energías porque nuestro interior es una chispa divina y nuestra alma funciona en el mismo reino que los ángeles. Tenemos cualidades angélicas y si no tuviéramos conexión con la divinidad, no estaríamos vivos. Sin embargo,la mayoría de nosotros no solemos sentirnos muy angélicos y ¡ni siquiera lo deseamos! Nuestra esencia es divina, de modo que será mejor que lo admitamos y vivamos con este hecho porque no va a desaparecer. Cuando nos sentimos parte de la totalidad, la iluminación, la elevación, el no juicio o la alegría, podemos estar seguros de estar en contacto con lo sagrado. Y a la inversa, si cuando sintonizamos experimentamos sentimientos de crítica, condenación o cualpabilidad, seguro que hemos conectado con creencias y perjuicios personales que nos separan de los demás.
Una manera de conectar con nuestro interior es por medio de la meditación. La meditación puede llevarnos a una profunda comunicación y colaboración con muchos reinos de nuestro interior y de fuera de él y ayudarnos a sentir más amor.

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