La alumna, en un arranque de sinceridad antes de abrir las calificaciones que le entregaba su tutora, le dijo:
-Maestra, por más que me esfuerzo, siempre me distraigo en clase, vuela mi imaginación, pierdo el interés por la materia que explica, dibujo más que atiendo, invento otra manera de hacer las cosas en lugar de ceñirme a sus instrucciones, me dan ganas de jugar y reír, critico todo lo que da por cierto, me aburre la repetición…
La maestra sonrío y le hizo abrir el boletín de notas. Ocupando todo el espacio donde debían estar las calificaciones, escribió solo un par de palabras: “Sigue así”.
Carmen Sol
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