Cuando conocí a María me sorprendió ver su afán de estar siempre bien vestida y arreglada, era de las que no salia de su habitación sin mirarse no se cuantas veces al espejo y aún así nos preguntaba si estaba bien. Su rostro se iluminaba cuando le decíamos estas guapa María!.
Esta característica suya fue con los años decayendo, por una parte su deterioro físico y mental hacia estragos en ella, y por el otro la tristeza.
Y digo tristeza porque viví con ella noches de pena y llanto pues extrañaba la ausencia de un hijo ingrato que no la venía a ver.
No somos nadie para juzgar, ambos jugaban un papel de aprendizaje que habían consentido seguir aunque ellos no lo recordaban ( los llamados acuerdos del alma). Pero me precia duro ver como ella sufría y se preguntaba que había hecho de malo para que el no viniera a verla.
Hoy María nos ha dejado, murió tranquila, sin sufrir a nivel físico , a nivel emocional se que se llevaba una carga de mucho dolor. Se que donde ella este reconocera esa pena y la transformará en amor.
No se si su hijo la ira a ver, no se si derramará una lágrima de pena por al partida de su madre, lo único que se es que en mi corazón quedará el recuerdo de las noches que compartimos juntas sus momentos de tristeza.
Un beso guapa María.
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