La función principal de un incienso es elevar el nivel vibratorio de un lugar, purificandolo de miasmas etéricos y por consiguiente facilitar la elevación de conciencia de los eres que viven en el lugar, Un buen incienso responde a estas cualidades. Ahora bien, hay que reconocer que la mayoría de nosotros elige su incienso en función del perfume que desprende. De modo que un incienso tiene reputación de bueno cuando halaga el olfato, pues nos preocupa saber poco cual es el efecto que realmente tiene sobre nosotros.
Algunos inciensos atractivos llevan elementos químicos más tóxicos que purificadores. Por eso habrá que evitarlos y pedir consejo. A título de ejemplo, citemos como totalmente favorables a las terapias y al acompañamiento ciertos inciensos tibetanos que, aunque muy discretos para el olfato, no por ello son menos eficaces en materia de apaciguamiento.
Crónica de un acompañamiento- Daniel Meurois

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