lunes, 7 de marzo de 2016

Por siglos, hemos estado en contacto con lo masculino profano, con esa energía masculina llevada al extremo, vista desde la ilusión y lo falso, cuyo símbolo más alto ha sido el patriarcado.
Lo Masculino Verdadero, nada tiene que ver con la opresión, la ley del fuerte y el débil, de los amos y esclavos o con el sobre-esfuerzo como medio para merecer un lugar en la familia, la sociedad, el mundo y el Universo. Todos estos excesos, en realidad, son virtudes trastocadas de lo Masculino.
Así como ha sido necesario e importante re-conocer (volver a conocer), re-aprender y re-conectar con lo Verdadero Femenino; hoy, aquí y ahora el llamado es a re-encontrarnos, re-aprender y re-conectar desde el amor y el perdón con la energía masculina, con la otra mitad que nos completa internamente y que refleja su salud o conflicto en los rostros de los hombres en nuestra vida.

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