Los dolores articulares, musculares y óseos tienen que ver con desvalorizarse, perder autoestima en un contexto familiar o laboral. Cuando nos decimos que no podemos, que no llegamos, que no lo lograremos… el cuerpo responde somatizando la creencia y la emoción no expresada.
Unos cargan con culpas, otros con cargas reales o simbólicas familiares..pero nos sentimos rebasados, superados.
Cuando ocurre un hecho de impacto emocional, que genera un conflicto de autodevaluación, una creencia en que se ha perdido valía propia; si el conflicto tiene mucha intensidad y es muy severo afecta a lo más profundo, a la sangre, severo a los huesos o articulaciones; uno menos intenso afecta a los músculos y uno menor afecta a los tendones.
Lo que ocurre es que muchas creencias son del inconsciente, las emociones han sido reprimidas y no son conscientes.

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