"Las amorosas hablan, porque callar es morir, han quemado sus naves en el crisol de la vida para volar rumbo a sus sueños e inundan el silencio con sus cálidas voces
Las amorosas buscan inquietas las respuestas a sus preguntas, en el viento, la sombra, la lluvia, la flor, las estrellas, el canto de los pájaros, el cielo, en la tierra, la mar, encuentran a fuerza de angustia y dolor la felicidad en el fluir de la vida
Las amorosas reflexionan, se cuestionan, se intrigan, se sorprenden, se estimulan, en solaz esparcimiento de introspección y resurgen nuevamente con sus férreas presencias
Las amorosas sufren y de su sufrimiento hacen poemas de amor, leen engrandecen sus mentes expanden su corazón, bailan su danza a los cuatro vientos, comparten su sal y su pan
Las amorosas odian con un sentimiento pasajero de incomprensión de la realidad que viven, más la gacela que mora sus almas, transforma todo ello en ráfaga de luz que fortalece y disipa su corazón
Las amorosas cantan su alabanzas al sol que a dorado y plasmado en sus rostros y cuerpo con arte la huella de su existir
Las amorosas miran con profundidad, escudriñando las emociones que albergan su ser, en él descubren el infinito el misterio de la vida
Las amorosas acuden mañana a mañana, puntuales con una amplia sonrisa a la cita con el destino que se han forjado, embriagando delicadamente con su aroma cual gota de rocío cada habitación
Las amorosas, abuelas, madres, hijas, hermanas, sobrinas, amantes, maestras, mujeres vivas, diferentes entre sí en forma, tamaño, imagen, ideas, experiencias, culto y razón, guerreras, solidarias, incansables, mas idénticas en su caminar
Y así, hablar de las amorosas puede ser una historia sin fin…
cada día cada hora una página podría escribir, un cuento, una oda, una novela, una enciclopedia, pero las amorosas prefieren vivir en libertad... Las amorosas son mis amigas y están aquí".
Teresa Rupit

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