lunes, 7 de marzo de 2016

"Yo por ejemplo, odiaba mencionar la palabra humildad, soy un indio, y los indios siempre hemos sido humildes y no hemos hecho nada más que agachar la cabeza. Yo pensaba que la humildad no tenía nada que ver con el camino del Guerrero. ¡Me equivocaba ¡ Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante nadie, pero al mismo tiempo, tampoco permite que nadie la agache ante él. En cambio, el pordiosero, a la menor provocación pide piedad de rodillas y se echa al suelo a que lo pise cualquiera a quien considere más encumbrado, pero al mismo tiempo exige que alguien más bajo que el haga lo mismo"
Texto: Carlos Castaneda / Juan Matus

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