"Para que un círculo de mujeres sea un lugar seguro lo que en él se diga debe ser tratado con respeto, por más digna de lástima o vergonzosa que sea una confesión. Revelar la propia intimidad requiere valor y confianza, y es un acto que merece ser honrado. Para que un círculo de mujeres sea un lugar seguro debe constituir un espacio uterino capaz de acoger nuevas posibilidades, donde la mujer y su sueño encuentren apoyo cuando éste no sea todavía más que un esbozo sin definir. Cuando cualquier mujer tiene en la mano el bastón del círculo invoca la sabiduría, la honradez y la compasión que residen en el centro del círculo y de nosotras. Y con este acto todas las mujeres sanan"
Jean Shinoda Bolen, autora del millonésimo círculo

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