Un joven iba transitando por una avenida, vio que atropellaron a un perro y a pesar de tanto auto, se detuvo, levanto al animal herido, éste lo mordió, al subirlo al asiento de atrás pensó: yo te libro de más daño y aún así me lastimas...
Lo llevó con un amigo veterinario y lo dejó para chequeo, al regresar por la tarde el perro enjaulado y vendado de su cadera, tenía fractura, lo reconoció, movía la cola y con su lengua lamió donde había mordido antes a su Salvador... El joven dijo: " ahora entiendo...no me mordiste tú, me mordió tu dolor"

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