Sean cuales fueren los pensamientos y emociones que se presenten durante la practica, permítales surgir y desvanecerse como las olas de los océanos.
Cuando se sorprenda pensando cualquier cosa, deje que ese pensamiento surja y se desvanezca sin ninguna coerción. No se quede con él, no lo alimente ni fortalezca; no se apegue a él ni trate de solidificarlo.
No siga los pensamientos, no los invite. Sea como el océano que contempla sus propias olas o como el cielo que mira desde alto las nubes que lo cruzan.
No tardará en descubrir que los pensamientos son como el viento que vienen y van. El secreto está en no "pensar" sobre los pensamientos, sino permitir que circulen por la mente sin dejarse arrastrar por ellos.
Cuando se sorprenda pensando cualquier cosa, deje que ese pensamiento surja y se desvanezca sin ninguna coerción. No se quede con él, no lo alimente ni fortalezca; no se apegue a él ni trate de solidificarlo.
No siga los pensamientos, no los invite. Sea como el océano que contempla sus propias olas o como el cielo que mira desde alto las nubes que lo cruzan.
No tardará en descubrir que los pensamientos son como el viento que vienen y van. El secreto está en no "pensar" sobre los pensamientos, sino permitir que circulen por la mente sin dejarse arrastrar por ellos.
Sogyal Rimpoché (Kham, Tíbet, 1947)

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