miércoles, 16 de octubre de 2013


Si no hay preguntas, no hay respuestas, reza el antiguo adagio. Pero, a menudo, el maestro responde de un modo inesperado para el discípulo, rompiendo así sus viejos patrones y esquemas.
Maestro y discípulo estaban reunidos. El discípulo estaba anhelante por obtener alguna instrucción muy especial, fuera de lo corriente, tal vez algún método secreto o alguna clave iniciática. Pero los maestros de la tradición Chan no se pierden en abstracciones.
-¿Que es la verdad Maestro?
-La vida de cada día-
-En la vida de cada día -protestó desilusionado el discípulo-- sólo se aprecia eso: la vida vulgar y corriente de cada día, pero la verdad no se ve por ningún lado.
-Allí está la diferencia --replicó el maestro--, en que unos la ven y otros no. 

Ramiro Calle

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