domingo, 15 de septiembre de 2013

Hoy he aprendido una nueva metáfora que aplico a cómo me siento escribiendo esta entrada y que viene a ser cómo me encuentro estos días (¡es lo que tiene ser humana!). Al pensar en ellos parece que en mi cabeza hay una macedonia de emociones
Se entremezclan emociones agridulces y amargas como la rabia y la tristeza por lo injusto de sus vidas, pero tambiénemociones frescas como la alegría, o emociones dulces como la ternura que me despiertan, o emociones intensas de larga duracióncomo la esperanza y la fortaleza que demuestran.
A todos ellos y ellas, sea cual sea su edad, su historia, sus dificultades, sus etiquetas…les quisiera decir:
Creo en ti…aunque tu conducta no sea la más adecuada, sé que no sabes explicar de otro modo cómo te sientes.
Creo en ti…porque detrás de ese traje de tipo duro o de chica fuerte se esconde un corazón herido que necesita que le abracen y le quieran.
Creo en ti…por mucho que continúes robando o mintiendo o quizás devorando comida con atracones, porque sé que solo quieres coger lo que no tuviste, la nutrición afectiva que te faltó.
Creo en ti… sin que tengas para ello que demostrarme con halagos excesivos o palabras que piensas que yo quiero oír que existes y que te tengo presente.
Creo en ti… aún en tus peores momentos, en los que tus emociones sobrepasan tu capacidad para poder ser integradas, e intentas huir desesperadamente de ti y tu historia con conductas autolesivas.
Creo en ti… porque crees en mí y me abres tu mundo para pasear por él buscando tesoros en ti mis@ y en los otros que te den bienestar y te quiten sufrimiento.


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