Si menosprecias una pregunta, si menosprecias las razones por las que haces las cosas, te estás menospreciando a ti. Si prefieres no ser consciente del por qué las haces, no te lamentes después de sus consecuencias. Vives en una nube de polvo, te encargas de que haya el suficiente para no ver más allá de tus narices, pero decides soñar con aire limpio. Te quejas de tu propia situación y le echas la culpa al primero que tengas cerca.
No me das pena en absoluto, tu situación es lamentable porque tú la haces así. Ten la suficiente valentía para verte y escucharte. Si no sabes por qué estás aquí ahora no voy a perder el tiempo contigo.
Sabias palabras.
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