Para un niño o un bebé, no existe la mente, solo el corazón, y es desde el corazón que enfoca toda su vida. Vive, siente, actúa, goza siempre desde el corazón. Él no planea, no sabe de limitaciones, de ironía, de dobles intenciones, de pautas mentales porque su vida está enfocada desde el corazón. Él sabe de amor, ternura, curiosidad, gozo, alegría y muchos otros aspectos relacionados con la verdadera esencia que todos somos, pero no de raciocinio. Él no planea, no organiza ni teme. Él sencillamente es y actúa según siente. Él sabe del corazón, no de la mente. Él sabe quién es, a nivel de consciencia, como ser divino que es,….no humano, porque su esencia es espiritual, divina. El vehículo es humano, no así su ser, su mundo interior, que es el que mostrará al mundo a medida que vaya creciendo.
lunes, 19 de agosto de 2013
Para un niño o un bebé, no existe la mente, solo el corazón, y es desde el corazón que enfoca toda su vida. Vive, siente, actúa, goza siempre desde el corazón. Él no planea, no sabe de limitaciones, de ironía, de dobles intenciones, de pautas mentales porque su vida está enfocada desde el corazón. Él sabe de amor, ternura, curiosidad, gozo, alegría y muchos otros aspectos relacionados con la verdadera esencia que todos somos, pero no de raciocinio. Él no planea, no organiza ni teme. Él sencillamente es y actúa según siente. Él sabe del corazón, no de la mente. Él sabe quién es, a nivel de consciencia, como ser divino que es,….no humano, porque su esencia es espiritual, divina. El vehículo es humano, no así su ser, su mundo interior, que es el que mostrará al mundo a medida que vaya creciendo.
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